Todo el trayecto al apartamento de Kathleen trate de ser lo más silenciosa posible, pero mis tripas no me facilitaban el trabajo, estas rugían cada cinco minutos de una manera sorprendente, lo cual ocasiona que de vez en tanto Raphael me vea y se sonría, ocasionando que mis mejillas se tiñeran. —conozco un buen restaurante que aún está abierto, preparan una rica ensalada Nizarda, si quieres te puedo llevar luego de haber dejado a tu amiga— me miró de reojo —no necesitas aparentar ser alguien amable Raphael— mire hacia la ventanilla —no intento ser amable Anna, solo te ofrezco llevarte a comer, pero si no quieres lo comprendo— jugueteo con sus dedos en el volante y mis tripas volvieron a gruñir, minutos después llegamos al departamento de Kathleen, ayude abriendo la puerta, él la dejó sobre la cama y yo termine de acomodarla, cerré la puerta y baje para irme y poder comer algo, pero Raphael aun me esperaba de pie junto a la puerta de salida —pensé que ya te habías marchado— termine de bajar el último escalón —quiero asesorarme de que tome ese taxi Anna y en espera del uso de sus buenos modales ya que no me ha dado las gracias— abrió la puerta —gracias… no necesito que me cuide— me mantuve de pies, distante de la puerta para que el saliera y luego salí para cerrar. Salimos del condominio y espere a que el taxi llegará, pero este aun no aparecía y ya pasaba de una hora la llamada —no seas terca Anna, te puedo llevar— el permanecía recostado sobre su auto —no Raphael, para empezar ni deberías estar aquí…— el hambre no me dejaba pensar con claridad, ¡Dios!, espero no arrepentirme mañana de lo que haré —tu ganas iremos por esa ensalada nizarda— Entramos a su automóvil rumbo a ese afamado restaurante. —llegamos— estaciono el auto y fuimos a una mesa para dos, un mesero nos llevó el menú, pero como ya sabía lo que quería lo pedí directamente sin abrirlo siquiera —dame un momento, debo ir al baño— caminó un poco apurado y tardó más de lo provisto —perdón que tardara tanto, tenía… —no tienes que darme una explicación , de hecho estoy acabando de terminar la ensalada— comí el último trozo de huevo —sabes, me parece muy extraño estar cenando a las dos de la madrugada con el odioso de mi jefe— limpie mi boca —este mundo está lleno de sorpresas Anna— empezó a degustar del vino que había pedido —debo irme, mañana me espera un largo día— suspire y coloque la servilleta sobre la mesa —Anna, espera, deja que te lleve— —¡Raphael!— vi una despampanante morena venir hasta nosotros, mientras la cara de Raphael cambiaba de tono —¿Vi-ctoria?— su voz titubeante me hacía indicar que estaba sorprendido —hablas como si no me conocieras Rapha— me miró por encima del hombro —¿Quién es ella?— tenía aires de grandeza —ella, ella es…es alguien sin importancia— ahora la asombrada soy yo, no esperaba escuchar algo así —tu y tus obras de caridad— me puse de pies y tome la copa de la cual estaba tomando Raphael y la vertí sobre ella —obra de caridad hace quien soporta tu voz chillante y horrible atuendo— me marché del lugar con lagrimas en mis ojos y un terrible dolor en mi pecho. Camine un poco con mi vista nublada por las lágrimas, despeje un poco mi mente y fue entonces cuando pedí un taxi y no fue hasta que estuve allí dentro que reflexione un poco y deduje que el inesperado deseo de Raphael por ir al baño era una simple mentira para que aquella chica no nos viera juntos. —señorita, ya llegamos— dijo el conductor y rápidamente limpie mis lagrimas —¿cuánto le debo?— busque en mi bolso —despreocúpese, tómelo como un buen gesto, como el gesto que al parecer no obtuvo de la persona con la cual estuvo— me sonrió por el retrovisor, correspondí el gesto y baje para recorrer el pequeño caminito que me lleva hasta mi casa, en la cual me encontré con la sorprendente noticia de que ni mi madre ni Midred me estaba esperando, así que entre con todo el cuidado posible y me encerré en mi habitación, me despoje de la ropa que tenia puesta y me quedé en ropa interior y fui directo hacia la cama. A la mañana siguiente desperté más temprano de lo habitual, tomando en cuenta que solo dormí por tres horas, pero necesitaba ir con Monic, la encargada de la boutique más chic de la temporada y habíamos quedado en reunirnos dentro de una hora para recoger los nuevos modelos de temporada que llegaron y yo sería la primera en utilizarlos, gracias a que somos muy buenas amigas de la facultad de moda y diseño. La colección completa era hermosa y lo mejor de todo era que sería la primera en usarla —¡¡gracias Monic!!— dije entusiasmada al ver lo bien que me quedaba el pantalón pitillo en un tono azul océano con una camisa blanca en lino y un hermoso blazer gris de solapa con diminutos cuadros verdes, adornado con una hermoso moño corbatero a tono con el pantalón y unas hermosas zapatillas verde esmeralda —no tienes nada que agradecer querida, esta colección es gracias a ti, tus ideas tan frescas e innovadoras pude salir del callejón sin salidas en el que estaba— me abrazó —deberías retomar la carrera Anna, eres dedicada y amas esto… deberías pensarlo— me miró con cierta alegría —ya se Monic— tome asiento —en verdad amo esto, pero ahora debo posponer aquella pasión, necesito guardar dinero suficiente para comprarle una prótesis transfemoral en tres d a mi madre y asegurarme de que no le faltara nada— —entiendo linda— sonrió amablemente —¡santo cielos!— mire la hora de mi reloj —debo irme al trabajo— tome mi bolso —pasaré al mediodía por la ropa— le di un beso —aquí te esperaré querida— me acompañó hasta la salida. Pasado los minutos llegue a la oficina —justo a tiempo— dije mirando mi reloj en la recepción —señorita Ritz, el señor Strazza pidió verla en cuanto llegara— me informó mi asistente en cuanto intente abrir la puerta de mi oficina —gracias Rosaura, por favor, encárgate que todo esté organizado en la sala de juntas para la reunión— estaba tomando notas —¿algo más?— dejó de escribir y me miró —no Rosaura, solo eso, gracias— le regale una sonrisa y termine de entrar e inmediatamente empecé a prepararme para la reunión que tendré a las nueves con un cliente potencial y necesito que este se quede en nuestra cartera, tal vez se estarán preguntando: ¿Qué hace una encargada de corchado y estampado gestionando una negociación?, la respuesta es muy sencilla, ellos quieren que el producto que van a comprar sea una línea exclusiva para ellos al igual que el etiquetado, ¿muy exigente verdad?, y como comprenderán, debo presentar un hermoso etiquetado que llene las expectativas de este cliente y que vaya acorde al hotel y ya tenía una idea. No tenía tiempo para prestar atención a los absurdos deseos de Raphael, al menos no después de lo esta madrugada, necesito destinar mi energía a la presentación que tendré —disculpe señorita Ritz, fui a el salón de reuniones y todo está listo, solo falta que llevemos las muestras que preparó para la misma— se mantuvo de pie en la puerta —gracias— —con permiso— cerró la puerta y volví a concentrarme en las imágenes que estaba organizando para que sean proyectadas, prácticamente la responsabilidad de este contrato es toda mía, asi que estoy afilando un cuchillo para mi garganta. HORA DE LA REUNIÓN Entre a la sala de reunión en la cual se estaban acomodando los interesados y una vez listos empecé la oratoria de bienvenida que tenía preparada para la ocasión. —y bien señores esto es lo que propongo— señale las botellas de prototipos en tres tonos —de entre la amplia gama de colores existentes elegí estos tres: Rojo, Rosado y n***o; El Rojo El rojo es un color muy atractivo para el marketing, significa poder, atracción, fuerza, vida, valentía, vigor y además hace que la atención del público quede fijada y este tono sería utilizado en esas reuniones de negocios que se lleven a cabo allí El Rosado: Desde la intensidad hasta la calma, el color rosado tiene diferentes efectos según sus distintos tonos y matice. Normalmente es relacionado con el amor, la delicadeza, feminidad, inocencia, ternura. Elegí el tono claro porque es relajador de acuerdo a los psicólogos y es por esto que lo tome para esos retiros de damas que suelen dar, para bodas y recepciones El n***o: al igual que el rojo este representa poder, valentía, elegancia y sobriedad, este seria para las noches de ocio que ofrecen sus discotecas Cada botella tiene un etiquetado diferente, pero cada uno va de la mano, sus colores aunque llamativos, sus colores son suaves para dejar ver el cuerpo de nuestros vinos… —¿alguna pregunta?— mire a todos los presentes —no señorita Ritz, creo que todo quedó claro— hablo Donald Ressler, el gerente administrativo mientras miraba al resto de sus compañeros —no estoy muy convencido— aquellas palabras fueron la clave para empezar a sentir nervios y la mirada acribilladora de alguno de mis colaboradores —me puede decir que no les gusta y modificarlo o en su defecto eliminarlo— sugerí —no, todo está perfecto querida, de lo que no estoy convencido es de con cuales platillos puedo hacer ciertos cambios para su combinación— sonrió relajado al igual que el resto, se puso de pies —eres una excelente negociadora, posees mucha creatividad…tienes un cliente más en tu carpeta— extendió la mano y me beso el dorso, lo que prosiguió fue un brindis y la felicitación de quienes en su momento me acribillaron, pero recibí las felicitaciones sin rencor alguno, sabía lo que podía significar la pérdida de un cliente. Salí de allí sintiéndome victoriosa —la felicito por su buen desenvolvimiento señorita Ritz— las palabras de Raphael hicieron que detuviera mi caminar —gracias— me gire para verle —ahora me gustaría saber, ¿Por qué no fue haberme cuando le deje un recado con su asistente?, porque imagino que ella se lo dio, ¿o no es así?— fingió arreglar su gemelo izquierdo —porque tenía que prepararme para esto y no quería distraer mi mente con las excusas que tenga que darme mi jefe por algo que no ocurrió— mis palabras fueron remarcadas —si me disculpa, tengo un gran pedido y debo asesorarme de que todo marche bien— sonreí sarcásticamente y me marché.