Green Eyes

2477 Palabras
Skyler's POV Rose Huffman tiene probablemente el par de ojos más verdes que he visto en mi vida, casi puedo jurar que brillan y eso que  ya es de noche, los observo por más tiempo del que debería porque ella también me sostiene la mirada. No lo había notado ya que en general nunca me detengo a ver a otras personas pero ella es realmente linda, como ese tipo de chicas que provocan envidia, usando una camisa básica blanca bajo una cazadora de cuero totalmente corriente se ve tan absurdamente sexy que siento odio, tiene un estirazo de niña problemas impecable, y ni siquiera es apropósito. Sus ojos se desvían desconectando nuestras miradas y en este momento me doy cuenta de que parezco estúpida aquí parada, doy unos pasos lentos y pasó por el lado de ella sin decir ni una sola palabra. Comienzo a caminar hacía mi destino, la biblioteca de WeiBull, tratando de sacar de mi cabeza el raro choque con la chica Huffman, aún tengo muy claro que a ella le desagrado. De repente algo me saca de mis pensamientos, el sonido de alguien caminando muy cerca mío, pero no giro mi cabeza, solo sigo caminando un poco más hasta llegar a la entrada de la biblioteca donde me detengo y doy un rápido vistazo hacía atrás, es Rose Huffman ¿Acaso esta chica me está siguiendo? Entro al lugar y ella también, me quedo en la recepción pero ella se adentra, es tan raro. Se pierde entre los pasillos y yo intento dejarlo pasar. — Buenas noches Skyler, ¿Hoy no viene Ashton contigo? — pregunta la recepcionista, yo niego con la cabeza. Dos veces a la semana vengo a la biblioteca con Ashton a hacer horas de caridad, en realidad mis padres me obligan como forma de "Tener buena imagen". — Podrías ordenar un poco los libros del estante de literatura histórica. — me indica la encargada, yo asiento con la cabeza y me dirijo a ese lugar. Comienzo a sacar algunos libros para luego ordenarlos por tamaño cuando repentinamente escucho el ruido de un montón de libros caerse a mi espalda, me giro rápidamente y encuentro casi como un dejavú al par de ojos intensamente verdes de Rose Huffman, j***r está chica esta por todas partes. Ella empieza a poner los libros en su lugar con rapidez pero lo hace desordenado y mal. — Espera, no los pongas así. — Digo con un poco de nerviosismo, tomo los libros que quedan y los acomodo bien. — Déjame ponerlos en su lugar. Casi puedo observar como titubea y se retira un poco para que yo pueda arreglar su desastre, no me toma ni dos segundos dejar todo ordenado. — Gracias. — susurra Rose, esta vez ni siquiera me mira. Hubiese sido conveniente decir "De nada" dar la vuelta y seguir con mi trabajo pero mis ojos inevitablemente viajan hasta su cuello, y ahí está el maldito collar de plata, casi se me sale el aire de los pulmones, esto parece como una alucinación mía. — ¿Qué haces por acá? — pregunto rápidamente porque me mata la curiosidad preguntarle sobre el maldito collar. — Yo... — su mirada está totalmente ida. — Quería leer un poco... ¿Y tú? Ella se acerca a otro estante, toma un libro como pareciendo desinteresada y luego se sienta en uno de los escritorios. — Hago trabajo social acá. — respondo e intencionalmente me siento en una silla frente a ella, con la mesa en medio de las dos. Ella levanta sus oscuras y expresivas cejas. — Parece que no eres un ser humano tan terrible como pensé. — dice abriendo el libro, yo también levanto las cejas. — ¿Siempre eres así de grosera? — Mira quien habla. Justo cuando ya había olvidado porque ella me había caído tan mal aparece con sus comentarios molestos. — Claro, grosera yo por haber ordenado los libros que tú tiraste. — espeto con tono fuerte. — No, por eso gracias, pero grosera tú por decir que mi hermano es solo uno más en la lista de tu amiga.— cierra su libro, ya había olvidado eso que le dije en la fiesta, pero siendo sincera fue la verdad. — Si no lo quieres creer es tu problema. — Respondo, ella parece irritada. — Igual lo que pase entre ellos no te importa ni a ti ni a mí. — Creí que eras una chica más tierna y noble. — Habla Rose desviándose del tema. — Lo soy, a veces. Por primera vez me mira a los ojos. — ¿Y qué trabajo se supone que debes hacer aquí en la biblioteca? — ¿Por qué? ¿Me vas a ayudar? — digo a la defensiva, tal vez estoy siendo un poco agresiva con ella. — Sólo pregunto, me da curiosidad yo vengo a la biblioteca muy seguido y jamás te había visto. — Siempre vengo con Ashton y solo ordeno los libros... Entonces... ¿Te gustan los libros? No sé porque no me lo esperaba de alguien como tú. Jamás le había hablado a nadie tan groseramente, pero justo ahora siento una rara libertad. — Pues haces mal tu trabajo porque todos los libros buenos parecen estar escondidos. — ¿Ah sí? Eso significa que lo hago bien porque tienes un gusto fatal — tomo el libro que ella había cogido y leo el título — Tormenta de arena... da sueño el título. — ¿Alguna vez has leído así sea una revista para juzgar mis gustos? — Si hablamos de gustos esa camisa que traes no dice nada bueno. Me burlo, sonando como niña pija, pero por alguna razón me encanta hablarle así. — Cigarettes after s*x es la mejor música que escucharás en tu vida — encarna una ceja ofendida — iletrada. Ese insulto, "iletrada" con su voz profunda y sutilmente grave sonó (para mi sorpresa) demasiado ardiente. Jamás me hubiese imaginado que alguien en la historia de mi vida me insultaría con tantísima gracia. — Viniendo de ti probablemente me de un aneurisma escuchando esa música. — Cualquier cosa viniendo de mi probablemente es demasiado para ti. — Dice cortante, ese fue un golpe bajo. — Demasiado triste querrás decir, siento que hablando contigo estoy perdiendo años de vida. — remato. — Pues tu cara de niña privilegiada me está chupando el alma ahora mismo. Para ser franca solo nos estamos insultando por puro gusto, pero me fascina, creo que jamás he tenido la posibilidad de insultar a alguien con tanta libertad, incluso tengo una incontrolable media sonrisa en mi rostro. — Ya cálmate, pocahontas, con cada cosa que te digo me quieres apuñalar, ¿Así eres con todo el mundo? — ¿Pocahontas? — Si, por salvaje. No puedo evitar soltar una carcajada, ella también sonríe un poco. — Me caes muy mal. — Y tú a mí. Nos quedamos unos minutos en silencio, por mi parte estuve pensando en esa pregunta "¿Así eres con todo el mundo?" Cuya respuesta es un rotundo NO, hasta que escucho a Rose hablar. — ¿Y porque no vino tu novio? — Está entrenando fútbol. — respondo. — Oh, eso es tan cliché. — dice ella, yo encarno una ceja, como no entendiendo su comentario. — Ósea ustedes dos siendo la pareja de niños adinerados, él juega fútbol, fijo es el capitán del equipo y tú su novia, la chica delicada y perfecta ¿De casualidad eres animadora? Nuevamente me da risa, pero la contengo. — Sí, somos un poco cliché. — Hablo honestamente. — Pero no somos una gran historia de amor, él ha sido mi novio de toda la vida. — ¿El único? Asiento con la cabeza, ahora mismo estoy muy cómoda hablando con ella. — Si, solo él, llevamos 4 años pero parecen 20 — Por segunda vez veo su sonrisa, tal vez le parece cómico como hablo. — ¿Y tú? ¿Tienes novio? Ella se acomoda en su silla. — No... Aunque en realidad... bueno no. — Pero te he visto con varios chicos. — hablo recordando la gran variedad de hombres con los que la he visto por los pasillos de la escuela. Ella levanta otra vez las cejas. — Parece que Skyler Grey sí nota la existencia de los plebeyos — toma otro libro de la mesa y lo abre — Sí, he estado en 5 relaciones, pero nada que importe demasiado. La miro sorprendida. — ¿Y ahora no estas con ese chico que viste bien? — ¿Daniel? No, él solo es... Un amigo, o bueno... Sí, sólo es mi amigo. Disfruto estando soltera. — No te creo — Afirmo ya con más confianza de la debida. — A la gente no le gusta estar soltera, aunque lo nieguen. Escucho una risita mofa de Rose, entonces veo como se inclina un poco en la silla. — Prefiero estar soltera que con alguien a quien no quiero, para mí no hay nada peor que los que están juntos solo porque no son capaz de andar solos. Esa es una gran reflexión, y sin razón aparente mis ojos viajan hasta sus manos que son delgadas y con algunas venas saliendo, alguien alguna vez me dijo que las manos hablan mucho de las personas. Y puedo decir que sus manos tienen tanta personalidad como ella, incluso trae dos anillos geniales... Hablando de accesorios, levanto mis ojos hasta su cuello y veo el collar de plata, esto de verdad no es una alucinación. — Dijiste que hace varios meses que no lo usabas. — señalo el collar, ella baja su mirada. — Es verdad, me lo coloqué antes de venir, me gustan mucho los accesorios. — Ya lo noté. — Me acerco dudosamente para verlo de cerca. — Puedo... Ella asiente y también se inclina, tomo el pequeño dije del collar de plata y lo observo, es una joya que jamás había visto, tiene forma de copo de nieve siendo atravesado por un rayo, es raro pero absolutamente precioso. — Este es especial, me lo regaló mi hermano. — Pone una media sonrisa que la hace ver tierna. — No tiene un significado ni nada, pero la forma en que me lo obsequió fue genial... ¿Y tú como sabías que lo tenía? Me pongo nerviosa de inmediato, del único lugar que recuerdo ese collar es de esa noche teniendo sexo con Ashton y que sólo podía pensar en el collar. — Hace un tiempo en una clase te lo vi, me pareció lindo. — miento. Ella nuevamente sonríe y clava su mirada en el libro, el título de este es "AMAPOLA". Sin querer y por segunda vez me fijo en sus manos que sostienen el libro, mientras una parte de mi cerebro busca un millón de adjetivos para describirlas la otra parte grita "suaves", así se ven, como un cachorrito peludo o un cojín de pelusa. Rose Huffman es de piel clara que contrasta intensamente con su cabello marrón muy oscuro, tiene un par de ojos verdes que parecen luciérnagas y aunque lo intente no he logrado encontrarle un solo condenado defecto, yo normalmente me rodeo de gente linda como Halsey, Ashton, Makenzie que podrían vomitar purpurina de lo lindos que son, pero nunca me fijé en alguien, nunca miro a las personas, nunca detallo, nunca hago comparaciones estúpidas entre las manos de alguien y un cachorrito peludo y nunca pero nunca he deseado tocar a alguien como justo ahora quiero hacerlo. Miro hacia otro lado para no pensar en eso pero mis manos sudan y cada vez es más intenso, quiero ciegamente tocar las manos de Rose ¡Pero que mierda me pasa! tomo un libro y paso las paginas para calmarme pero nada. — Creí que trabajabas. — la escucho hablar repentinamente. — Lo hago. Me levanto de un salto y comienzo a hacer mi trabajo, siempre hago una o dos horas, no hay mucho que hacer acá, pero hoy ordené absolutamente todo y evité lo más posible a Rose Huffman que se fue luego de una hora, fue una buena conversación pero ese sentimiento que tuve y la forma en que la detallé me hicieron sentir muy incómoda. * Al terminar todo el trabajo en la biblioteca caminé hasta mi casa que queda a dos calles, me siento abrumada hoy y no entiendo la razón, al llegar a casa encuentro una escena muy particular. — Me encanta ver que haces ese trabajo social en la biblioteca, dejas muy bien el nombre de la familia. — dice mi padre en lugar de un "Hola" o "¿Cómo estás?". En la mesa están mamá, papá, mi novio, sus padres y los de Halsey, esto solo significa noche de negocios. — Siéntate Sky, hoy cenamos Sushi tu favorito. — dice mi madre. Me siento en la mesa sin decir nada, estoy algo cansada. Las tres familias, los Jacobs, los White y nosotros los Grey somos prácticamente perfectos, tres hijos únicos de padres casados y todos adinerados, nadie en toda la ciudad se puede considerar bien socialmente si no se relaciona con alguno de nosotros, siempre me sentí afortunada por ello. — Ashton volverá a ser capitán del equipo de fútbol. — habla orgulloso el señor Jacobs, mi padre lo felicita. — Halsey ya está enviando solicitudes para la universidad. — Dice el señor White también alagando a su hija. — Tiene pensado estudiar leyes en Washington. Casi se me sale el Sushi de la boca ¿Leyes? ¿Es una broma? Ella tiene tanto talento para las leyes como para la cocina, la miro con el ceño fruncido tratando de que no se note mucho y ella me da una media sonrisa forzada, me parece estúpido y quiero renegar sobre el futuro de mi amiga pero no hago nada, porque la única cosa que mis padres me enseñaron todos los días de mi vida fue "Pórtate bien, se educada, solo sonríe". — Skyler va a por la política como yo. — Dice mi padre. — Ahora está de moda esto de que las mujeres sean una imagen representativa. Le he dicho a él mil veces o más que ni loca me voy de política pero soy más ignorada que un anuncio publicitario. — Sí, le llaman "Empoderamiento femenino" hoy lo leí en Twitter, son un montón de estupideces de gente liberal. — Nuevamente el señor Jacobs habla. — Esos liberales extremistas, los evito siempre, las mujeres ya son iguales, no los entiendo. — dice el señor White, parece más una conversación entre los hombres de las familias. — Y escuchaste eso de la adopción de... Dos hombres ¿Como le dicen? Igualitario, como si no fuera suficiente con que se puedan casar, que abominante. — Decadencia de la sociedad, te corrijo. — dice mi padre. — No es tan malo. — esta vez habló Halsey, lo cual me sorprende muchísimo, nosotros los hijos jamás hablamos a menos que nos pregunten.— Quiero decir, conozco a un chico gay... Es mi amigo, No... No muy cercano y... Parece normal... lo suficiente para casarse y... Parece nerviosa y se corrige como nunca lo había visto. — No te juntes con él. — la interrumpe abruptamente su madre. — Que diría la gente. — dice el padre de Halsey. — Ahora también aparecen por acá, creí que esta ciudad era sana. — habla mi madre. Y con eso último se acaba la conversación. Halsey no dijo una sola palabra más, pero el tema quedó rondando en mi cabeza. Antes de ir a dormir una imagen apareció en mis pensamientos, aquella de la charla del psicólogo donde estaban dos mujeres teniendo sexo, según él...
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