3. Mentirosos:

1672 Palabras
En el momento en que pisamos el ascensor del edificio, marca en el tablero el número 28, supongo que es al piso donde nos dirigimos. —puedes pedirme o decirme lo que sea, pero… no prometo ser un caballero esta noche, petite dame.— No me deja responderle y me ataca a besos, unos deliciosos besos por todos lados, desde el cuello hasta la parte de mi escote, no me da vergüenza que nos vean así y mucho menos que me tome como él quiere. Ahora, no importa nada más que saciar el calor que nos sucumbe. Por fortuna nadie se sube al ascensor a estas horas de la madrugada y solo somos los dos. Llegamos al apartamento, tenía razón, es un pent-house que abarca el tamaño de la discoteca y más. Aunque no logro ver más porque este depredador me tiene aprisionada a su cuerpo tan bien dotado. Dejamos de besarnos y levanto la mirada para encontrarme con sus bellos ojos azules, ennegrecidos por el deseo y lujuria que desprende cada acción que esta a punto de cometer, recuesta su frente hacia la mía, es un silencio que sucumbe la habitación, pero, no es incómodo es más bien… s****l. Él, me analiza de pies a cabeza y pone una de sus manos en mi nuca y con la fuerza que tiene, me empotra contra la pared e instintivamente mis piernas, que por poco dejan de sostenerme, se enrollan por la cintura de este espécimen perfecto. Siento su calor y el delicioso aroma que desprende, pero mi mente está clara a lo lejos y sé que yo, no soy así, yo no hago este tipo de cosas y más aún, ni por despecho. Lo detengo y lo alejo de mí, estando tan ebria, agradezco a mi retentiva el haber frenado lo que sea que fuera a pasar… me ve asustado, me baja de la pared y empieza a reírse. —está bien si no quieres tener nada s****l conmigo, ma cherè, pero…—se pasa el pulgar por los labios y me habla al oído—por lo menos dime que también me deseaste desde que me viste en la barra—. No sé qué más puede salir de mi boca y de lo que si estoy segura es de que tengo la tanga mojadísima. Sonrió y estoy dispuesta a salir de ahí, pero después de apretar el botón del ascensor se nubla mi vista y… (***) Los rayos del sol golpean en mi cara, radiantes y bañándome con su belleza, abro lentamente mis ojos y empieza el jolgorio en mi cabeza con dolores punzantes ¡j***r, ayer era toda una experta en la bebida! Pequeños flashbacks vienen a mi mente y recuerdo a ese hermoso hombre con el que baile anoche, me estremezco de solo pensarlo y recordar su aroma tan masculino que me hace aguar la boca. —al fin despiertas, Amaranta Page—dice una voz ronca y dominante— anda, levántate que ya vienen por ti. Despierto bien y veo una habitación lujosa, diferente a la mía. Cuando me veo me asusto… no llevo mi ropa, en cambio, tengo una sudadera enorme (por mi tamaño tan básico) y estupefacta me di cuenta de que pase la noche con el hombre más guapo que haya visto, yo no soy así. —¿quién eres y cómo sabes mi nombre?—mascullo tímida, mi cara se convierte en un tomate. —soy Killian Swinton, en serio no puedo creer que no supieras quién soy.—se sienta a un lado de la cama con solamente el bóxer y dejándome apreciar las vistas a su majestuoso abdomen— sé también que eres una periodista, me enteré de eso gracias a tu teléfono que no ha dejado de sonar. Diciendo esto, inmediato tomó mi teléfono y veo los mil mensajes y llamadas perdidas de la exagerada Tallúlah Green. Roja de la vergüenza de estar en la cama de este hombre mi cabeza repite “no acostarse con el entrevistado, jamás acostarte con el entrevistado” así que decidida me paro de la cama y lo veo enojada. —¿qué hicimos anoche? Estoy segura de que jamás en la vida me hubiese pasado la noche contigo, eres un mujeriego de primera. —pueda que hiciéramos algunas cosas deliciosas…—me toma de la cintura y me sienta a horcajadas sobre él. —eres hermosa, Amaranta… pero no te creo que no supieras quién soy…—se relame los labios y eso me calienta. Estoy a punto de besarlo, pero me detienen los toquidos de la puerta. —métete en el balcón y no salgas, no hagas ruido. Por favor.— dice y obedezco. Corro hacia el balcón y contempló la hermosa vista desde aquí, definitivamente estamos hasta el último piso del edificio. Escucho una voz de mujer y la curiosidad puede más y me pongo a cotillear detrás de la puerta de cristal, por suerte una cortina de color azul fuerte tapa el cristal y no me veo. —¿dónde está?—dice alterada la mujer. —¿quién? Aquí no hay nadie te lo prometo.—dice tembloroso killian. —no me mientas, sé que está aquí. Anoche te vieron salir con una pelirroja diferente, killian, ya no podemos seguir así. Tu carrera la estás destrozando tú solo. —lo sé, lo sé Gianna… sí, vine con la pelirroja y está allí, en el balcón, pero, no es lo que tú crees. Ella es diferente. —¿Diferente? Es otra de las putas que te follas y ni siquiera recuerdas su nombre al otro día, en serio Killian no soporto ya esto, como tu manager te exijo que des todo de ti porque… En ese momento interrumpo a la mujer, ella se queda mirándome de pies a cabeza y sé que no estoy presentable, pero no soy lo que ella piensa.—No te conozco, pero te exijo respeto, no soy una puta… soy una periodista seria.—mi cabeza no conecta con mi cerebro y el cerebro tampoco coordina con mi boca, ¡gracias!. —Es cierto Gianna, ella es una periodista seria, además ella es mi prometida, Amaranta Page.—Killian me ve suplicante y me pide con la mirada que no niegue lo que acaba de decir. —¿Tú, comprometido? Por Dios killian no me hagas reír, ¿hace cuanto se conocen y están de “prometidos” ?— Gianna no se lo cree y ahí es donde la mentirosa debe salir a flote.—Llevamos ya seis meses de estar comprometidos, es solo que yo vivo en Escocia y por la distancia no había podido estar con mi bomboncito—Le tiro un beso al aire y Killian asiente y agradece el gesto. —¿Por qué no me lo habías dicho Killian? Sabes que esto es importante para tu imagen y carrera, yo solo espero que sea verdad y que de ahora en adelante dejes esa faceta de inmaduro.— Termina de decir esto y se va de la habitación. Veo a Killian que intenta acercarse a mí y lo detengo con la mano. —Ya te salvé el trasero, ahora necesito que me expliques ¿Qué fue todo eso? —Estoy molesta, pero a la vez no puedo pensar que haya mentido tan bien. —Vi tu teléfono y una tal Leah Brown te escribió, también Lúh Green. Ellas dos necesitan una entrevista conmigo, ¿es así? —Se acerca más a mí y siento como su cuerpo se tensa al estar tan cerca del mío. Se relame los labios y posa sus manos grandes en mi cintura. Le veo directamente a los ojos y siento una conexión tan fuerte que estoy a punto de devorarle la boca. —Te ayudo con los artículos o lo que quieras de mí, información, fotos, qué sé yo, pero… tú, tú me ayudaras a fingir que me reforme, serás mi prometida hasta que se cumpla un año del contrato que tengo y luego te dejo libre… ¿Qué me dices?— besa mi frente y siento como su corazón se acelera, su hombría erecta rosa en mi abdomen, estoy en el puto paraíso y no sé si aceptar o comérmelo aquí mismo. —Antes de darte una respuesta, necesito que al fin me digas si hicimos algo anoche. No recuerdo nada.—Él puede notar mi angustia y al instante se mofa de mí. —Ma cherè déesse, no hicimos nada que no quisieras… —Suspira y toma mi rostro con sus manos—Nos besamos hasta el cansancio, me bailaste como toda una bailarina profesional y…—lo interrumpo y me pongo de todos los colores. —Eso no es cierto, yo no soy así.—le digo histérica y molesta, él se ríe y me ve serio después. —¿Vas a dejarme hablar? —perdón, continúa. —Gracias, como decía, me contaste de tu rompimiento con ese estúpido de la discoteca, en cómo te hizo pedazos el corazón y cuando querías follar— Me mira embelesado. —Te aprovechaste de eso y lo hicimos, ¿cierto?. Estoy a punto de romper en llanto. —¿Qué clase de hombre crees qué soy, Amaranta? Quédate tranquila que no hicimos nada, estuvimos a punto, pero vomitaste en tu propio vestido y como querías limpiarlo, te metiste con todo y ropa puesta a la ducha, de esta manera qué, como puedes ver te vestí con lo que creo te quedaba cómodo. No abuse de ti, tonta. —Indignado se da la vuelta y va directo a la ducha. Después de ver cómo quede en ridículo por suponer cosas tan nefastas de él, lo sigo y espero acepte mis disculpas. Y es que ¿cómo quiere que crea y confíe en él? Su propia manager lo trato nefasto. También no sé si pueda ayudarle a salir de este embrollo, Sí, necesito que los lectores obtengan mejores artículos. Haré todo lo que este a mi alcance.
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