Venimos en busca de artículos nuevos que nos ayuden a ganar más rating en ganancias porque, a decir verdad, desde que me comprometí con Damián, mis artículos han pasado de moda y se supone que “El termómetro del amor” trataba de cómo encender la llama, conocer y fantasear con los famosos del momento, ligues y demás cotilleos interesantes hot.
Esto último agregado por mi mejor amiga que fue integrada al departamento de entretenimiento para el periódico local qué, por no alardear mi padrastro es el dueño.
En fin, yo sé que no estoy apta para este trabajo.
Siendo sincera mi vida amorosa es un asco y en el sexo… un total desastre y así no puedo ofrecer algo digno a los lectores del segmento.
Rompí mi compromiso hace un año con Damián Scott, un empresario reconocido en la revista Forbes, un hombre que quería hacer de mí una mujer insegura, dependiente y con la autoestima más baja del inframundo y no digo que esté mal ser ama de casa pero, ¡j***r! A dos semanas de nuestra boda, lo encontré teniendo sexo con una de sus tantas modelos que enumera la larga lista de mujeres lindas con las que me veía la cara y lo peor es que estaban en la cama y en la casa que ambos compramos para vivir en cuanto nos casáramos.
Nunca fui la mujer “perfecta” que él ni nuestros padres querían, pero me dejó con ese miedo a ser la mujer de éxito que siempre quise ser.
Tallúlah Green, mi mejor amiga y compañera de trabajo habló con mi padrastro, Hughe Johnson para qué autorizará un viaje a Mónaco para ir a cazar nuevas ideas y notas hot para los segmentos que nos habían designado. Él, encantado aceptó que fuéramos y nos encomendó traer nuevas noticias y sobre todo que ayudáramos a Leah Brown, la encargada de los deportes a encontrar al famoso y temerario piloto de la F1 que estaba de moda.
—Espero hayas hecho ya las maletas, el vuelo sale en 7 horas y yo aún te veo aquí—Con el tono tajante y soberbio que la caracteriza, Lúh me ve de pies a cabeza cuando le llevo la cuarta taza de café n***o.
—A veces eres indeseable, ¿te lo habían dicho? —le regalo una risa burlona.
—Es mejor que vayas al departamento y hagas bien tu maleta, tienes que llevar excelentes conjuntos de ropa y también bikinis sexis porque de verdad encontraremos al mejor postor—. Guiñándome el ojo se levanta de su asiento y me lleva directo a la puerta del ascensor, protesto, pero se hace la que no escucha y me dice por último que corra a casa y haga lo que me pidió.
Asiento y me voy al departamento a recoger lo que necesito para el viaje sin olvidar la laptop para poder redactar los artículos que nos beneficien.
Aterrizamos en Mónaco, ya Lúh me envió por correo el programa de los eventos que cubriremos y el primero es ir a entablar una entrevista con un piloto de carreras, y sacar una nota picante para sus fans.
Leah Brown nos encomendó esta tarea y nosotras, bueno yo, no tengo puta idea de quién es él.
—Bueno Amaranta tú puedes ir a hacer el check in en el hotel y yo me voy a la carrera del gran premio, nos vemos aquí luego.—Se despide de dos besos en la mejilla y se va en el mismo taxi que nos trajo hasta el hotel.
Veo alejarse el taxi con Lúh dentro y el botones del hotel me ayuda a llevar las cosas a recepción, hago el check in y me entregan las llaves de las dos habitaciones.
La vista es hermosa, los colores del cielo son tan diferentes en Escocia que Mónaco parece opacar las tardes de mi hermoso hogar.
Sí, soy escocesa, mido 168 cm, cabellera larga y ondulado color rojo cobrizo con destellos color sol, pecas en toda mi cara… Sutiles por supuesto, nariz respingada y tez blanca. Un toque dorado por los baños del astro rey y ojos color esmeralda, verdes.
Me dispongo a entrar a la ducha y a refrescarme después del vuelo y me pongo lo más cómodo que tengo, hago unas llamadas a los centros culturales para que me puedan enviar una guía exacta de los lugares más románticos que tienen aquí y así poder hacer varios artículos.
Pido a recepción que me lleven la comida a la habitación y a seguir trabajando, recibí la comida y me absorbí en mi propio trabajo que cuando caigo en cuenta ya son las seis de la noche y en eso suena la puerta, no me di cuenta de que era Tallúlah con una cara de pocos amigos, me alejo un poco abriendo más la puerta invitándole a entrar.
—Este trabajo es una porquería, ¿sabes? Fui a la estúpida carrera y solo vi a Killian ser un estúpido, lo descalificaron de la carrera por hacer una maniobra mortal, excederse de la velocidad permitida y chocó el auto, salió ileso… No lo entiendo—Dice la morena con rizos azabache, resopla un mechón de cabello que se le posa en la nariz.
—¿Quién es Killian?—Preguntó sin interés, la verdad.
—A ver Amaranta, en serio. ¿No sabes quién es Killian? A ver te pondré en contexto—Chilla emocionada y se sienta en pose de chinito.—Killian es el hombre más guapo del universo entero, es el piloto mejor pagado de la F1. Solamente que de cuatro años para acá se descontroló, nadie sabe con exactitud qué le pasó y cambió de número a su auto de carreras por el 12. Antes era un 5… Es un mujeriego empedernido y está a punto de tirar su carrera al caño.—Se termina de comer lo que me habían subido horas antes.
—Así que ya te informé quien es el galán con quien necesitamos reavivar la llama del periódico o más bien Leah.—Solo asiento a su irritación.
—Vamos, que tipo tan nefasto, mejor ve a darte una ducha, relájate y nos dormimos temprano. Yo llamé a varios lugares de turismo para pedir información de los lugares románticos del lugar. Esto puede ayudarnos—le digo sobando el filo de mi nariz.
—¿Dormir temprano? ¿Es en serio Amaranta?—Lo dice tan asombrada dibujando una perfecta O en sus labios.—Ahora me iré a tomar una ducha y saldremos de fiesta, las discotecas aquí son un desmadre. Nos vamos de fiesta, Ami.
—¡No! En serio no estoy de ánimos Lúh… Aparte que sabes que no soy de fiestas y con Dam…—Me interrumpe y se pone de pie frente a la puerta.
—Deja a ese estúpido de lado, ve y date una ducha, quiero verte con el vestido verde tubo que trajiste y tus tacos altos plateados, ponte hermosa y en una hora te paso a recoger, esta noche olvidaremos hasta como nos llamamos… Es una orden.
Cierra la puerta después de decir esto y no me queda nada más que obedecer, tal vez esa loca tenga razón y me sentaría bien salir de jerga por una noche.
Termino de perfeccionar mi maquillaje y tocan la puerta, ya sé que es mi amiga, voy hacia la puerta y la veo ahí, modelándome un sexy enterizo blanco de lentejuelas y tacos altos, su melena azabache haciendo presencia de su rebeldía enmarañada y esa sonrisa matadora.
—¡Fiu, Fiu! Estás exquisita Amaranta, te ves de puta madre. ¿Cómo me veo?—me dice la sexy morena.
—Te ves preciosa, estás ¡perra!, vámonos antes que me arrepienta de salir.
Tomo mi bolso y cierro la puerta de la habitación, guardo la llave y el celular y vamos directo a una discoteca que, según lo que encontré en Google es una de las discos más grandes y de mejor ambiente de todo Mónaco.
Discoteca La Rascasse, en letras grandes con luz neón, envuelven el ambiente de adrenalina, lujuria y tentación. Estoy segura de que está noche no será igual.
Entramos directo a la sala VIP del lugar y ¡Guau! Aquí todo es impresionante.
La barra es enorme y en serio se nota el lujo y ostentosidad del mismo, Lúh sin perder el tiempo comienza a bailar con un moreno guapo, altísimo y la dejó ahí en lo que tomó un mojito doble. Al sonido de Dzeko &; Torres y su canción For You, veo como mi cuerpo empieza a pedir más alcohol y movimiento, me dirijo hacia la barra y mis ojos no dan crédito a lo que ven.
—Hey, Ami… Cuanto tiempo. Te presento a mi prometida Cara, saluda cielo.—Es Damián con su… ¿PROMETIDA? Dios acabamos de romper hace un año y ya va a casarse.—¿Qué rayos haces tú aquí?— preguntó y espero a que responda.