Artemisa « Calor ». Me removí y tensé mi entrecejo saliendo de la inconsciencia. « Dios mío, pero que calor ». — Hermana — abrí los ojos entre parpadeos. Lo primero que vi fue un techo blanco, lo siguiente fue el rostro sonriente de Leo y una fruta entrar a su boca. — ¿Qué haces en mi habitación? — pregunté con voz ronca y adormilada. — Me … — tragó — dijeron que te cuidara y avise cuando despiertes, ya vengo — se bajó de la cama y me rodeo. Volví a cerrar los ojos y bostecé dispuesta a dormir más hasta que caí en cuenta y me senté de sopetón. Leo ya no estaba, el calor que estaba sintiendo se debía por el solazo que hacía en el exterior, la habitación no era la mía y el vestido de novia aún seguía en mi cuerpo. Me puse de pie y di una vuelta en mi propio eje completamente perdida

