Artemisa Mismo porte. Misma elegancia. Mismo traje oscuro. Misma máscara. Y para mi desgracia mismo color de ojos. — ¡Mister! — llegó uno de los enmascarados con la respiración acelerada — my identifitsiruyem agressorov. — ¿Qué dijo? — pregunté de inmediato a Paolo -- Identificaron a los agresores. — Oni Zloba. -- Son los Zloba – arrugué mi entrecejo al no haber escuchado nunca ese nombre. — ¡Govnó! — Ivanov habló entre dientes y apretó el agarre en mi brazo — otro vor v zakone — volvió a apretar mucho más. Fue tanta la fuerza que mi rostro se desfiguró en una mueca de dolor y reaccioné por instinto, el mismo instinto que los entrenamientos de Borgia crearon durante mi año de búsqueda de venganza y formación para ocupar tan anhelado cargo en la mafia. Automáticamente levanté mi b

