(Narrador Omnisciente.)
Julieta era una joven muy pequeña que amaba Halloween y la hacía muy feliz tener la posibilidad de compartir ese momento con su querido hermanos. La verdad es que no siempre las cosas eran fáciles para ella, pero siempre intentaba plenamente hacer su mayor esfuerzo y disfrutar de lo que hacía de la mejor manera posible. Aunque las cosas al final salieran de la manera menos esperada. Este Halloween le daría a la pequeña el momento más duro de su vida y a su hermano un trauma que jamás olvidaría.
(Narra Julieta)
Halloween siempre fue una de mis festividades favoritas, me centraba en lucir lo más perfecta que pudiera, era una niña con mucho sentido del gusto y con ganas de sobresalir, de sentirme bella y hermosa. No recordaba cuando fue la última vez que tuve la posibilidad de lucir como toda una princesa salida de un cuento de hadas. Me gustaba pensar que Halloween era ese momento especial donde podíamos brillar y sentirnos más de lo que éramos y de lo que pretendíamos ser. Me estaba preparando para el día que más amaba en el mundo, la noche de brujas. Siempre me disfrazaba de bruja en estas fechas.
—Juli ¿Estas lista? — Hablo Bruno en la puerta con su disfraz de diablo.
—Si hermanito, vamos a pedir ricos dulces — Salí corriendo y el me tomo de la mano, nunca me soltaba porque tenía miedo de que pudiera perderme. Siempre me sostenía y no porque lo obligaran, sino por que el quería hacerlo.
Tras despedirnos de mamá y papá nos fuimos a pedir caramelos por toda la cuadra, pero al instante nos encontramos con tía Sofía y tío Nicolás junto a nuestros primos Cindi y Andrés
—Primos ¿Vienen con nosotros? — Preguntó Cindi emocionada, ella y yo teníamos una gran relación.
—¿Podemos Bruni porfis? — Le rogué a mi hermano y el quedó serio, pero se notaba que realmente quería ir. Sobre todo porque tenia gran admiración por el primo Andrés.
—Vamos entonces, llamare a su madre, así le aviso que van con nosotros al parque temático — Y así salimos rumbo a un parque temático de Halloween.
Estábamos súper ansiosos o al menos yo, siempre quise ir a ese parque en Halloween pero mamá siempre se negó a llevarme. Ella estaba mas preocupada por su trabajo que por nosotros, realmente dudo que nos quisiera.
—Juli ¿Segura quieres ir? Digo; debe dar miedo y tu eres muy miedosa — Mi hermano me tocó el hombro, pero yo realmente quería ir y sabía que si tenia miedo solo bastaba con abrazar a Bruno y todo pasaría.
—Yo quiero ir, además si estas cuidándome no tendré miedo — Sonreí mostrando mis ansias, hace poco se me habían caído mis paletas.
—Está bien vamos — Paso un brazo por mi hombro y caminamos hacia el parque.
Cuando llegamos la tía pago los boletos y ya nos dejaron pasar. Cindi y Andrés lucían emocionados y mi hermano igual, yo quería ir pero algo me detenía. Mi hermano tenía razón, yo era muy miedosa.
—Niños elijan la atracción que quieran pero deben ir juntos, no se separen ya que esto es demasiado grande, nosotros los esperaremos por acá — Hablo la tía sonriendo y mi hermano feliz tomo mi mano.
—Vengan entremos a esta — Grito Andrés, pero Cindi corrió hasta esconderse tras mi hermano.
—A la casa del horror — Volvió a decir mi primo.
—No quiero —Lloro Cindi que es un año mayor que yo.
—Anda no seas mala, hagamos mayoría ¿Juli quieres entrar? — Me miro sonriente y no pude negarme.
—Claro —Dije sin mirar a mi prima.
—¿Bruno? —Miro a mi hermano, el no parecía muy seguro pero yo sabía que tenia que entrar, después de todo no puede dejar sola a su hermanita.
—Si Juli quiere entrar, yo debo hacerlo — Andrés salto de alegría y miró triunfante a su hermana.
—¿Ves hermanita? Todos quieren entrar y tu debes hacerlo aunque no quieras, ya escuchaste a mamá — Ella lloro más fuerte y mi hermano la abrazo. Sentí algo de pena por ella, pero que mas podía hacer.
—Yo estaré contigo Cindi —Dijo mi hermano y ahí se me pararon los pelos, mi instinto hermana melliza celosa se activo.
—Ni lo sueñes Bruno, tu eres MI hermano — Hice énfasis en el mí y lo jale del brazo, siempre fui muy celosa con el
Dicho eso Andrés tomo a Cindi de la mano y se adentro con ella en la casa. Bruno tomó la mía y entramos juntos.
Nos subimos a una especie de montaña rusa, el recorrido consiste en llevarte a la parte alta de la montaña y bajarte rápidamente, luego te deja en medio de la casa donde las personas se dividen en dos.
Ya luego de eso debes encontrar la salida siendo perseguido por monstruos, y cosas así.
Cuando bajamos de la montaña a gran velocidad, a Bruno se le salió el cinturón, comenzó a gritar histérico así que yo lo abrace para que se calmara. No se que pudo pasar, se debió romper o algo así.
Luego de bajarnos mi hermano estaba en estado de zombie y yo tome su mano para darle apoyo moral, jamás creí que mi hermano le temiera a las alturas o algo así. Aunque supongo que quedarse sin el único objeto capaz de protegerte de una caída, aumento su terror.
—¿Nos separamos acá? —Preguntó Andrés que llevaba a Cindi a caballito sobre su espalda.
—Supongo-Argumento Chad, acá empezaba el miedo y para Andrés es fácil, tiene doce años pero nosotros recién cumplimos los siete.
—Si tienen miedo díganlo y yo iré con ustedes y obviamente esta cagona — Nos miró el primo.
—No, estamos bien Andrés — Mi hermano jamás se llevó bien con Andrés.
Andrés asintió y cargando a Cindi se encamino por la puerta izquierda, mi hermano y yo tomados de la mano y cagados de miedo entramos por la de la derecha.
Todo estaba oscuro y no se veía absolutamente nada, en eso aparecen un montón de arañas del techo y caen sobre nosotros, comencé a gritar como si mi vida dependiera de ello.
—QUITAMELA QUITAMELA — Gritaba saltando y mi hermano trataba de quitarme las arañas pero a el le cayeron gusanos y babosas por lo que también comenzó a gritar.
—QUITAMELAS — Ambos gritábamos y saltábamos.
Pero en un instante los bichos desaparecieron y quedamos en una oscuridad aterradora, agarre el brazo de mi hermano y lo apreté muy fuerte, pánico, horror y terror eso me invadía.
—Esto parece una película de terror, como la que vimos con Lucía ayer — Susurro mi hermano, lo mire y vi su labio temblar.
—Esto es una pesadilla — Por primera vez en la noche comencé a llorar.
—Ahora entiendo porque Cindi no quería entrar— Sentí la mano de Bruno en mi cabello.
—No debí haberle dicho a Andrés para entrar, además la tía dijo que no nos separáramos y estamos separados— Dije llorando mas fuerte, el me abrazo y continuamos el camino.
—Se refería a que entremos en la misma atracción, no que andemos pegados como chicles, ya no llores hermanita. Estoy contigo, ¿acaso alguna vez te a pasado algo malo estando con tu hermano? — Preguntó sonriéndome, él quería mostrarme seguridad y yo me sentía más segura con el.
—Jamás —Sonreí yo también, eso es lo mas claro de todo, jamás me pasaría nada estando con el, porque nuestro amor de hermanos es mas fuerte que nada.
—Sigamos y salgamos de esta casa del terror — Tomados de la mano caminamos para salir.
A lo lejos se veía una puerta roja, seguro que esa era la salida
—Dulce o truco— Chillo una voz terrorífica haciendo que yo salte y de un grito de terror.
Era una marioneta, pero aun así me dio tanto miedo que salí corriendo como una loca con Bruno gritando atrás de mí
—JULI, NO TE ALEJES DE MI —Gritaba el, pero yo seguí corriendo con toda mi fuerza.
De golpe la puerta roja estaba frente a mi y la abrí, del otro lado estaban Andrés y Cindi y delante de ellos cuatro puertas, una violeta, otra verde, otra roja y una amarilla.
Me pare en seco y Bruno se golpeó contra mi espalda.
—Parece que ahora debemos separarnos —Sonrió Andrés, ¿Como puede estar disfrutando esto? Nosotros estamos que no damos más del miedo.
—No hermano no me dejes — Sollozo Cindi.
—Lo siento, son las reglas hermana. Pero estaré del otro lado — Andrés la bajo de su espalda y beso su frente.
Mi hermano entró sin esperar indicaciones en la puerta amarilla, Cindi entró temerosa en la roja, Andrés me sonrió para luego entrar en la puerta verde y yo temblando me acerque a la violeta.
La abrí lentamente para luego entrar con cuidado por ella, todo era de un color violeta intenso pero estaba todo oscuro y el piso estaba repleto de piedras.
Camine por ese pasillo violeta y de repente una luz se enciende mostrando a un hombre encapuchado con una motosierra encendida, la sonrisa maquiavélica plasmada en su rostro.
Me encontré corriendo para librarme del hombre que me perseguía para cortarme en pedazos, en un momento lo perdí pero cuando trataba de respirar una mujer con dientes puntiagudos y sangre en su rostro se tiro sobre mi.
Corrí y corrí pero ella me perseguía y parecía no parar, las lágrimas corrían por mi rostro mezclándose con mi sudor, y mis piernas cansadas en un momento dejaron de responderme.
Un hombre verde con la ropa rota y mal aliento se acerco a mi, yo estaba sentaba boca arriba y la mujer con el otro hombre se acercaron a mi.
—No me hagan daño — Solloce pero ellos no se detuvieron
Cerré mis ojos con miedo, tenía mucho miedo, pero no quería evidenciarlo e intente cerrar mis ojos tan fuerte como me fuera posible hasta que todo se tornó oscuro. No veía nada pero sentía todo a mi alrededor y el miedo me había paralizado por completo, solo quería ver a mi hermano, era todo lo que necesitaba para no sentirme de esta forma tan abrumadora, mi dolor era tan grande que todo se estaba saliendo de control. Quería que mi hermano me salvase, pero el no estaba por ningún lado y todo lo que sentía se intensifico.