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818 Palabras
Entonces sostiene el libro en el aire, firme. —¿Sabes lo que es esto? —Nada bueno-y ante su silencio, añado:—Es un pentagrama. Representa al hombre si tiene las dos puntas hacia abajo. —¿Y cómo sabes de él? ¿Quién eres tú para saber algo de esto?—se acerca a mí bajando el libro, con las cejas fruncidas en señal de enojo—Nadie me habló de otro Exorcista por aquí. —¿Exorcista? No soy una…. —Dime quién eres o juro que te rociaré con agua bendita. Y no quieres que eso pase. —No soy un demonio. —¿Ah, no?—pregunta y toma mi muñeca para tocar la piel allí, tan caliente y sudorosa por el calor. No sé cómo lo hace, empero, aparece el pentagrama invertido en ella, tan rojo como siempre, dándome esa sensación de quemazón—¿Y qué es esto entonces? Hago una mueca de dolor y me alejo de él. Aaron me suelta y yo intento escapar. Pero me rodea con su cuerpo entero, apoya los brazos contra la pared detrás de mí y con una voz firme y susurrante, pronuncia: —Tú y yo tenemos que hablar. ?? A la salida de la facultad veo a Logan apoyado en el capó del auto. Parece que salió del trabajo, porque lleva un traje de color celeste muy claro, zapatos y el cabello bien peinado. Sin embargo, Las gotas de lluvia que comienzan a caer de nuevo, parecen tenerlo preocupado. —¿Qué haces aquí?-pregunto cuando llego a su lado. —Te dije pasaría por tí el lunes. Y es lunes. Cierto. Rodeo el auto para abrir la puerta y meterme dentro. La lluvia golpea contra el vidrio. El calor amaina con rapidez, la humedad casi parece desaparecer. Cuando Logan también entra y prende el motor, desdoblo la nota que me dejó Aaron en el escritorio antes de irse como un rayo. Esta noche. Calle Bolívar. 209. Sin falta. —¿Qué pasa con tu cara de muerta viviente?—pregunta Logan. Decido contarle lo que ocurrió. Él y yo tenemos un trato. Mientras que yo me encargo de vivir mi nueva vida, Logan prácticamente me informa sobre lo que sucede en el mundo de las tinieblas. Lo sé, sé que no estoy cumpliendo del todo con lo que le dije a Audrey, eso de alejarme de todo lo relacionado con el infierno y sus respectivos peligros. Sé que debería hacerlo, aunque no puedo. A lo largo del año estuve buscando información de absolutamente todo. De demonios, de su jerarquía en el infierno, de todo lo que respecta a ellos en general. Y mi ayudante, Logan Farewell, también quería aquello. Así que lo mejor que pudimos hacer fue investigar en silencio, ocultos. ¿La base? Su casa. —¿Un exorcista?—pregunta, curioso. Y se ríe—¿Cuántos años tiene el crío este? —No lo sé. Y tampoco quiero hacerlo. Pero esta mañana, cuando Audrey accidentalmente nombró a….a Luhan….él sabía quién era. Algo no anda bien en esto. —¿Por qué lo nombró? —Yo qué sé—digo levantando la voz, nerviosa. Mi pierna sube y baja a un ritmo veloz—Pero si Aaron sabe quién es Luhan, entonces...también sabrá en dónde se encuentra. Y logran responde: —Ya hablamos de esto, Blas. Si no sabemos lo suficiente del inframundo como para saber cómo entrar, no podremos encontrar a Luhan. Me encojo de hombros. Tal vez es hora de despertar. Tal vez ya viene siendo la hora de volver a la acción. Decirle a Audrey que no puedo seguir así, que necesito investigar por mi cuenta, que necesito desesperadamente saber de ellos. Incluso si eso me cuesta la vida ahora, no lo sé….sé que algo malo está por pasar, no dejo de tener ese presentimiento de que hay algo más allí que no logramos comprender del todo. Entonces se me ocurre una idea. —¿Y si averiguo quién es? ¿Y si Aaron está involucrado en esto tanto como nosotros? Conoce a Luhan. Y si lo conoce, entonces...podrá decirnos en dónde está. Cómo invocarlo. —¿Estás segura?—pregunta y gira el volante para doblar a la derecha, rumbo a su casa. —Sí. Aparca a un lado. La lluvia se ha vuelto torrencial. Corro directo bajo el porche de la casa, pero no me salvo de mojarme. Mientras que Logan busca las llaves y las encaja en la cerradura, me explica: —También tengo algo que decirte. La seriedad con la que lo dice me deja helada. Cuando abre la puerta, y yo guardo la dirección que me dejó Aaron en el bolsillo del pantalón, Logan se limpia los pies y con una sonrisa media dudosa, yo espero a lo que tenga que decirme. —Creo que está aquí. —¿Quién? —Scott.
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