—No te preocupes Elize, la encontraremos—comentaba Ezra mientras que Sasha y Enzo estaban en los asientos delanteros. —Ella ni siquiera es la Danielle que conociste, no tiene sentido—espetó Enzo. —¿Sasha traes los tubos de ensayo que te pedí? —preguntó Elize desde atrás. —Sí, aquí los tengo—respondió él—.¿Y el vidrio porque? —Por esto—dijo Elize quitándole el vidrio y desgarrándose la piel de la muñeca para que la sangre escurriera en el tubo de ensayo. —Deben darle la cura. Enzo, debes prometerlo, tú causaste esto—esgrimió ella. —Está bien, como sea. Dame el tubo—Elize le extendió el tubo y él lo tomo y lo guardó—.Ezra, ¿estás seguro que es el último lugar donde vieron las cámaras? —No, estúpido, no es el lugar que vieron las cámaras. Es un lugar cerca de donde vieron las cám

