Elize se había despertado al día siguiente, feliz de ver a su novio, con sus pecas alumbradas por el sol de la mañana y no había nada más romántico que hacerle un desayuno especial, así que tomó una de sus camisas y se dirigió a la cocina para hacerle el desayuno pero en el trajinar se encontró con Enzo y Ezra. —Espero que lleves algo debajo de eso—le comentó en gracia Ezra. —No pensé que regresarían tan pronto...—espetó Elize. —Ohh si es por su día romántico, pueden tenerlo en paz, Ezra y yo tenemos cosas que hacer. —Enzo, ¿que tal está Catherina? —No lo sé, no la he visto, adiós mortal. Cuando Elize regresó a la habitación, Sasha ya se encontraba evidentemente despierto. —No puedo creer que fui tan estúpida. Me has mentido y yo iba a prepararte un desayuno... —Me gustan los

