Había llegado la cena con Sasha y por ende, su primera cita. Elize decidió no ir demasiado casual pero también llevar un rodete en el cabello y un vestido rosa pálido que es lo que le completaba el look según ella. Aunque ante los ojos de Sasha, todo era bonito en ella. Él la buscó en su auto, aunque ni siquiera sabía que tenía uno. Pero era de suponerse, sus padres la saludaron a lo lejos y Sasha comenzó a llevarla por un camino desconocido. —No estamos yendo a tu departamento...—le comentó tras ver el camino que iban dejando atrás. —No hará falta ir ahí—contestó epítome. —¿Acaso intentas secuestrarme, Sasha? —dijo en un gesto burlón Elize. —Sí, eso intento. En realidad no soy muy bueno en estas cosas, pensaba que un domingo no te haría daño en tu agenda y reservé un hotel no muy l

