Adriana Mis ojos se aburrieron como platos , mi corazón latía con tanta fuerza que parecía salirse de mi pecho, mi pulso acelerado, mi boca no podía formular una sola palabra, era tanta la alegría , la felicidad, la mire a los ojos, ella me sonrió en tono suave y poniendo de rodilla dijo. - Adriana Cabrera- abrí la caja – aceptaría usted ser mi esposa- estaba temblando, sonrisa nerviosa dibujada en mi rostro, mis ojos posados en ella, Adriana sonrió, esa sonrisa que alegra mi vida, es tan sensual pensé. - Claro que acepto mi amor- me levanté de la silla, me o que a su lado- acepto ser tú esposa y prometo cuidarte, respetarte y amarte el resto de mis días- ella sonrió, beso mis labios. - Gracias- salte de alegría en voz alta dije- ella acepto ser mi esposa- sonreí. - Te amo guapa-

