POV Judas Esperando alguna reacción, guardé silencio, pero ella solo empezó a reír con incredulidad. Me sentí desconcertado, incapaz de entender su reacción. —A otro perro con ese hueso —dijo Herse, con un tono de sarcasmo y desdén. —¿Qué? —pregunté, sintiéndome cada vez más confundido por su actitud. —No hace falta que juegues conmigo —replicó ella, logrando esta vez tomar la perilla de la puerta. Abrió la puerta y se fue, dejándome con una sensación de vacío y desolación. Sentí que algo se rompía dentro de mí, un nudo se formaba en mi pecho. —Herse… —susurré, apretando mi pecho con amargura y esa terrible sensación de pérdida. —Amigo, tienes una invitación para… ¿Judas? —Duván ingresó a mi oficina, encontrándome en ese estado de conmoción. Al verme, su preocupación aumentó—. ¿Hombr

