CINCO Es la puesta de sol. La bola dorada desciende sobre el cielo rosa anaranjado y azulado en un descenso a cámara lenta. Se posa un momento sobre el armonioso verdor del extenso paisaje de Chula Vista antes de desaparecer en algún universo invisible. Marc se deja llevar por una sensación de serenidad, pero luego la curiosidad se apodera de él. —¿Adónde me llevas? ¿Por qué el secreto? Aunque no me importa si termina en que te aproveches completamente de mí en alguna cabaña remota. Anabel se ríe. “Oh, no. Al menos no esta noche. Vamos a ir a casa de mi padre para una cena”. —¿La casa de tu padre? ¿Por fin voy a conocer a tu familia? Supongo que ya es hora de que sepa lo nuestro. Pero, ¿es este un buen momento para sorprenderlo, con la casa llena de invitados? —Mejor hacerlo mientras

