TRECE Marc nunca quiso visitar el tema de la autopsia de su madre, pero los últimos acontecimientos lo incentivaron. Un recuerdo aquí y allá. Un destello de una imagen. Un deseo de saber. Muestra sus credenciales al forense de turno y le pide el expediente del caso de su madre. —Eso fue hace más de quince años, le recuerda el forense. —¿Está en su ordenador? —No, hasta hace diez años no nos digitalizamos del todo. Todavía está en un archivo de papel. Esta no es la primera visita de Marc a la oficina del forense. Ha tenido que acompañar a un cliente a identificar a un ser querido, a ver cómo se derrumba en la desesperación, o incluso a dar el último adiós a un cónyuge maltratador. Esta vez, se adentra en el laboratorio como atraído por los c*******s que aguardan a ser tallados geométri

