Juyeon tuvo que calmarse cuando entraron a la universidad, porque no quería que las personas vieran mal a Misuk por llevarlo en medio de las lágrimas y menos quería que alguien se acercara para preguntar si las cosas estaban bien.
―Hyung, lo lamento mucho―apretó su nariz, haciendo que el mayor negara rápidamente, no bajando la velocidad del trote.
―No te disculpes, ya te dije que no es culpa tuya. Le llamé a Dae y dijo que salió de su clase y nos espera cerca de aquí, por lo que no tardaremos en encontrarlo―apretó las manos, porque sentía que en cualquier momento Juyeon podía caerse.
Misuk era un omega, su olor no siendo realmente notable en ese momento, pero sabía por el día en el que se conocieron que tenía un aroma floral, pero tampoco había tenido tiempo de detallar específicamente el tipo de flores a los que olía.
Su olor le confortaba, pero sabía que el mismo podía generarle problemas, ya que a su pareja no le importaba que fuera alfa, omega o beta, cualquier persona que no fuera él estaba prohibido en su vida cercana, siendo Dae y Kyubok la causa de que Hanju se encelara tanto al punto de controlar sus amistades más.
No consideraba que los que estuvieran mal fueran Dae y Kyubok, pero Juyeon les había pedido que no lo retaran ni molestaran, porque sabía que haría eso, pero ellos no lo escucharon y solamente lograron que su pareja los tachara como enemigos mortales, tanto que tenía que limpiarse sus olores de su ropa cuando se llegaban a encontrar.
― ¡Misuk hyung! ―el llamado de Juyeon hizo que elevara su cabeza ligeramente, viendo al omega correr hasta él, para después tomarlo entre sus brazos en un confortarte apretón―Oh, Juyeonie.
Misuk lo soltó con cuidado, ya que el agarre de Dae definitivamente no lo dejaría caer, pero se mantuvo cerca ante cualquier movimiento peligroso.
―D-Dae…―susurró mientras sentía sus lágrimas comenzar a nublar su vista por completo nuevamente, por lo que cerró los ojos con fuerza y las dejó deslizarse sobre sus mejillas, apretando las manos―Estoy cansado, ya no quiero más.
Las miradas comenzaban a colocarse sobre ellos, por lo que Misuk tomó la mochila de los menores y Dae se encargó de acomodarlo para caminar, abrazándolo por la cintura como el mayor de los tres lo sostenía anteriormente.
―No te preocupes, Juyeonie. Vamos a ayudarte y no dejaremos que nada malo te suceda nuevamente―afirmó con la mandíbula apretada ante la molestia, importándole muy poco el haberse salido de su clase y sabiendo que su pareja no tardaría en llegar a los baños del primer piso, en donde lo había citado para ayudar a su amigo―Hyung, llama a la coordinadora del edificio de Juyeonie, por favor.
Aquello hizo que el omega castaño apretara las manos con miedo, deteniéndose de golpe mientras apretaba la camiseta de Dae, para que se detuviera también.
―No, no por favor. No metan a la universidad―negó rápidamente, su cabeza doliendo ante el movimiento y por el fuerte llanto que le había atacado minutos antes y hasta ese momento― ¿Qué harán ellos? No harán nada más que ponerme el dedo con Hanju.
― ¿Por qué harían eso? Se supone que hay un programa para ayudar a víctimas de abuso―lo sostuvo con cuidado, pero con algo de fuerza.
―No, por favor Dae―el omega rubio y el más alto se vieron entre ellos, no sabiendo qué es lo que tenían que hacer realmente.
―Ve, hyung. Estaremos en el baño del primer piso, área de diseño―el de hombros anchos asintió, comenzando a trotar antes de que Juyeon se pusiera a llorar de nuevo y que su corazón sensible no lo dejara hacer lo que tenían que hacer, porque era demasiado empático en ese tipo de situaciones.
―Dae ¿Por qué lo haces? ―preguntó indignado, haciendo que el rubio despegara su vista del rostro contrario, porque no quería ceder.
―Para que te podamos ayudar, tengo que desobedecerte en algunas cosas, Juyeonie―habló firme, tomando nuevamente a su amigo para poder llegar hasta los baños, sin importarle que los pasos del castaño se reusaban a cooperar.
―Pero no quiero que toda la universidad se entere, no quiero que los amigos de Hanju sepan y le digan, porque irá por mí―dijo con real pánico, haciendo que el rubio sintiera ganas de llorar, porque podía ver y comprender el miedo que golpeaba el cuerpo de su amigo, quien sorpresivamente había pedido ayuda.
Llevaba tantos tiempo viendo cómo Juyeon empeoraba cada día, tanto física como emocionalmente y siempre se sintió imponente al no poder hacer nada, especialmente porque su amigo no parecía querer salir de ese agujero.
Una vez logró terminar con Hanju, cuando ni siquiera se habían ido a vivir juntos. El omega se había sentido asustado cuando su pareja le había pedido el hacer la marca en ese momento, sin ningún tipo de preparación o algo que lo ayudara a pasar el doloroso momento. Por lo que el susto lo había hecho correr, terminando con él y dejándole en claro que no quería saber nada más de él.
Pero esa decisión duró muy poco, ya que a la semana siguiente Juyeon le había comentado que había regresado con Hanju, porque él había prometido el ser mejor y no volver a pedirle algo así.
Dae le había dicho miles de veces que lo pensara bien, con la mente fría y los sentimientos lejos, pero no había servido de nada, ya que dos semanas después de su regreso, los planes de mudanza se estaban ejecutando.
Su familia sabía lo malo que era Hanju con él y aún así, lo dejaron irse con él, por el simple pensamiento de que él era un alfa que podría mantener a un omega como Juyeon, a pesar de que él siempre había sido muy destacado en los estudios y tenía ambiciones muy destacables.
Dae jamás podría perdonar a los padres de Juyeon, porque habían ayudado a que la vida de su mejor amigo se fuera por la borda y sabía que no ayudarían en nada si les pidiera algo de ayuda en una situación como esa.
―No lo sabrá por la universidad y no dejaremos que te lleve, pero ahora estamos llamando la atención de personas que no queremos que sepan de la situación, Juyeonie―señaló a su alrededor, haciendo que el castaño lo hiciera también, notando que las pocas personas que estaban alrededor veían todo con atención―Por favor, vamos rápido a los baños. Kyubokie está ahí y no deja que nadie entre.
―No quiero que sepan los de la universidad―susurró en ese momento, ambos retomando el camino.
―Ellos nos pueden ayudar con una denuncia y protección, dentro de la universidad la necesitamos y ellos nos van a ayudar―señaló, haciendo que el omega castaño negara, porque seguía pensando que era una mala idea― ¿Qué te hizo cambiar de opinión sobre la ayuda?
Suspiró entrecortado, mordiéndose el labio inferior ante el miedo terrible que sentía en ese momento.
―Era esto o matarme, Dae―comentó sin escándalo, haciendo que el rubio sintiera un dolor espantoso en su pecho, no tolerando el escuchar esas palabras, en especial porque se habían escuchado tan naturales como si le hubiera comentado sobre su desayuno―Soy una mierda y me odio, si me quedaba un día más iba a lanzarme por el balcón.
―N-No digas eso así como así―se quejó Dae, haciendo que Juyeon sonriera pequeño, sus ojos cansados picando a horrores, pero pensando que la situación podía ser un poco graciosa para él.
―Es la verdad, escondí la llave del balcón hace dos días, para que Hanju no le colocara seguro cuando se fuera―se encogió de hombros, Dae comenzando a sollozar mientras tocaba la puerta del baño.
―Hyung, estamos aquí―habló en alto, notablemente afectado.
La puerta fue abierta rápidamente, Kyubok atrapándolo en un abrazo fuerte cuando pudo encontrarlo, haciendo que se sobresaltara, pero que aceptara en cariño con fuerza, sabiendo que su olor de alfa no era dañino debido a que era conocido y amigo.
―Entren, le dije al conserje una situación y dijo que iría por el cartel de fuera de servicio―explicó, haciendo que Juyeon separara su cabeza del cuerpo contrario de golpe, viéndose notablemente molesto.
― ¿Por qué le dijiste? ¿Ahora todo el mundo sabe de esto? ―preguntó herido, el alfa negando con la cabeza sin darle la oportunidad de hablar más, porque todo era equivocado.
―No, no es así. Le dije que ayudaríamos a una chico con una emergencia estomacal y que necesitábamos que cerrara estos baños―colocó ambas manos sobre las mejillas húmedas y calientes, haciendo que el omega se calmara―Nosotros queremos ayudar, solamente vamos a hablar con las personas que pueden ayudarnos a ayudarte correctamente.
―Le dije a Misuk hyung que fuera por la coordinadora, por el programa de las víctimas de abuso―explicó Dae, sacando un pañuelo desechable de su bolsillo, para comenzar a secar el rostro del castaño―No queremos que nada malo suceda ni aquí, por lo que debemos tomar toda la ayuda posible, en especial después de lo que me comentaste, Juyeonie.
Aquello hizo que el mencionado se sintiera avergonzado, porque sabía que su plan era una tontería, pero era lo que había llenado su mente constantemente días atrás.
―No quiero que se burlen de mí aquí, en esos programas siempre se ríen del omega y recomiendan terapia para parejas―bufó―Lo busqué en internet y en los foros siempre recomiendan complacer al alfa para recibir un mejor trato.
Dentro de su poco tiempo que se le permitía mantenerse en la biblioteca, claramente Hanju manteniéndose en la computadora que estaba al frente de la que él utilizara, había buscado sobre la ayuda que un omega podía conseguir para dejar a una pareja abusadora, pero lo que había encontrado, solamente lo había hecho pensar que su vida era su destino final y que el último camino a elegir era el finalizar con todo.
El día que escondió la llave de las puertas corredizas al balcón había llorado por horas, recordando una y otra que vez que, no solamente los foros decían que debía conformarse con lo que estaba recibiendo, sino que hasta sus mismos padres lo habían dejado ir como una vaca hacia el matadero, sin importar nada.
Ellos no se interesaban en ponerse en contacto con él, no querían verlo ni saber nada de él, por lo que poco escape le quedaba.
Por eso cuando Dae y Kyubok le ofrecieron eso en la cafetería se sintió tan abrumado, porque esa escapatoria tan llamativa era algo que simplemente no podía creer, algo que era demasiado bueno como para ser tan fácil.
Desde que la escondió no había tenido el “coraje” para hacerlo, pero ese día sentía un impulso demasiado grande sobre él, por lo que tenía que intentar tomar el único camino que se le había ofrecido.
―Vamos a ofrecerte ayuda coherente, de personas que realmente saben sobre el tema, no alfas enfermos que comentan en los foros como si tuvieran todo el derecho de lo que están comentado―Dae asintió, haciendo que pudiera calmarse un poco―Mientras están con la ayuda, iré a tu departamento por tus cosas.
― ¿Y si Hanju se entera y llega al departamento? No quiero que te dañe, hyung. No vayas―el pánico no lo dejaba en paz, en especial cuando su pareja podría dar acto de presencia en cualquier momento y arruinar todo.
―Primero, no te preocupes por mí, voy a estar bien. Segundo, Hanju no lo sabe ni lo va a saber, igualmente, para eso queremos la ayuda de la universidad, para que no salga de aquí hasta que tengamos todo controlado y que solo debamos comenzar el siguiente paso.
―Entendemos que tienes miedo, debes estar aterrado y eso debe ser horrible―comenzó a hablar Dae, quien ahora también era un mar de lágrimas, sintiéndose tan mal de ver a su amigo en ese estado, cuando anteriormente lo había visto ser tan brillante―Pero no dejaremos que nada malo suceda, por eso vamos a hacer las cosas bien, con ayuda profesional y no solamente nosotros ¿Sí?
Juyeon se tomó un tiempo para intentar asimilar esas palabras, logrando asentir ligeramente, aunque aún le costaba creer las palabras sinceras.
―Y-Yo confío en ustedes, son la única familia que tengo―habló con voz rota, haciendo que la pareja terminara por romperse, incluso Kyubok comenzando a lagrimear―Tengo miedo de que me atrape y todo sea peor o que los lastime a ustedes.
―Nosotros también tenemos algo de miedo, pero damos todo de nosotros para ayudar y sabemos que tú también lo haces―contestó el alfa, haciendo que Juyeon asintiera un poco más confiado.
―B-Bien, daré lo mejor.
En ese momento la puerta fue abierta y Misuk entró junto a dos mujeres y un hombre, siendo una de las chicas una beta y los demás omegas.
Eran muchas personas y eso no lograba que Juyeon se sintiera más tranquilo.
―Bien, te dejo en las manos adecuadas, yo iré por tus cosas―dijo con una sonrisa, haciendo que el castaño se separara y se abrazara a Dae en su lugar.
―Yo te acompañaré, necesito que hablemos y después tenemos que examinar unas cosas en el departamento de Juyeon―dijo la beta, haciendo que Juyeon se sintiera un poco más tranquilo, pero no mucho― ¿Me permites entrar? Lo haremos con apoyo oficial―se dirigió a Juyeon.
―S-Sí, solo tengan cuidado, en casa hay cámaras―explicó, tragando duro al recordar todo lo que había pasado debido a las mismas―Hay en el salón, en el baño y en la habitación, la de la cocina se arruinó y no ha comprado otra por el momento.
― ¿Las controla por su celular?
―Sí, como sabe a la hora que tengo clases, activa la alarma ante movimientos y lo alerta en su celular―el rostro de los presentes fue suficiente para saber que era un escándalo lo que estaba contando, a pesar de que para él había sido algo normal durante años.
―Bien, entonces tenemos que hacer unas cosas antes de ir. Mientras tanto, por favor confía en el equipo y daremos lo mejor para ayudarte―sonrió confiable, sus compañeros sonriendo también, haciendo que el omega intentara creer con todas sus fuerzas.
―S-Sí.
Kyubok y la beta asintieron, saliendo del baño en ese mismo momento, para poder realizar los procesos necesarios fuera de él.
―Muy bien, como dijo mi compañera, nosotros queremos ayudarte a salir del ambiente que te hace daño y tomar las medidas legales adecuadas para que tu pareja sea castigada por sus actos, pero para esto, necesitamos que nos permitas ayudar―habló el chico, quien tenía un llamativo cabello rojo y gafas, notándose confiable.
―Sí quiero.
―Bien, lo que haremos ahora es ir al primer edificio, no te preocupes por tus clases, eso no importa ahora―Dae asintió, tomando la mochila de Juyeon y Misuk tomándola para llevarla.
―El edificio queda algo lejos, va a saber que no estoy en mis clases―apretó las manos con temor, no logrando dejar de temblar en ningún momento.
―No lo sabrá, no te preocupes por eso―la chica se acercó un poco, para no asustarlo.
―Sí lo sabrá, él sabe exactamente en dónde me encuentro―para que sus palabras no fueran tomadas como simple paranoia, sacó su collar de su camiseta, joyería que jamás se quitaba y lo mostró a los presentes, todos enfocándose en el corazón de plata.
― ¿El collar tiene algo? ―preguntó Dae, confundido.
―Es un localizador, sabe dónde estoy siempre y lo ve en su celular también―explicó, sintiéndose tan humillado en ese momento―Como de los que le ponen…a los perros.
Los trabajadores se vieron entre ellos con muecas preocupadas en sus rostros, sabiendo que el caso no sería nada fácil, en especial por todo el daño emocional que ese omega debía estar cargando en ese momento.