Soltó una risa mientras caminaba hasta su compañera, quien parecía encontrase en medio de una pequeña crisis de dramatismo después de que uno de los clientes le pidiera algo que definitivamente había dañado su ego hasta el fondo. ―Tranquila, Sunnie. Es claro que hay personas que no van a apreciar tu arte, a pesar de que lo tengas en las paredes de tu espacio, siempre habrá gente que quiera cosas más…―guardó silencio por un momento, viendo a Hanlee, quien estaba a nada de soltar una carcajada. ― ¿Horribles? ¿Clichés y espantosamente genéricas? ―chilló la chica horrorizada, haciendo que finalmente Hanlee comenzara a reírse en alto, porque definitivamente no podía evitarlo ante el dramatismo de su compañera― ¡Hanlee no te rías que tú eres igual que yo! ―se quejó, apuntando con su dedo índic

