06

2497 Palabras
Se vio en el espejo durante varios minutos, analizando su nueva marca, la cual se mantendrían ahí para siempre como un constante recuerdo de lo que fue. No se lamentaba, si era sincero, sabía que un lazo roto es lo mejor que pudo haber salido de su relación anterior. ― ¿Admiras lo guapo que eres? ―escuchó la voz de Dae a sus espaldas, haciendo que se sobresaltara ante el susto, pero que lo viera con una sonrisa a través del espejo. ―Veo mi lazo roto, no hay nada bonito para admirar―jadeó, haciendo que Dae frunciera los labios, pero sabiendo que los problemas de autoestima de su mejor amigo no se arreglarían de la noche a la mañana. ―Yo veo muchas cosas bonitas en ti, es solo cuestión de tiempo para que te des cuenta tú también―se adentró al baño, colocando sus manos sobre los brazos del castaño, para quedar abrazados― ¿Estás listo para salir? Habían sido días difíciles para Juyeon, en especial porque no había podido salir como estaba pensado debido a la debilidad que el lazo roto le había dejado, por lo que aquello había hecho que sus ánimos cayeran de golpe igualmente. Había estado emocionado por la noticia de la adopción, pero por la salud de Juyeon, lo habían postergado hasta ese momento. ―Tengo miedo de que duela cuando estemos en el refugio―compartió su temor con una mueca, haciendo que Dae comprendiera, porque él había visto a su mejor amigo sufrir en aquellos dos días, por lo que entendía el temor. Las curaciones eran una vez al día y aunque eran buenas, eso no evitaba que la marca comenzara a arder de repente o punzara de forma terrible, por lo que tenían que colocarle pomada y las compresas heladas para que pudiera con el dolor. No quería que eso le pasara en el refugio, tampoco quería arruinar un momento tan bonito con su ánimo tan cambiante, pero la pareja le habían insistido con que no sería una molestias, sino todo lo contrario. Por lo que ese día se preparaban para salir. ―Yo puedo…puedo decirle a Jungsu que nos acompañe, si algo pasa, él siempre está preparado―ofreció tímido, porque sabía que su amigo aún no confiaba en el futuro médico, pero era la mejor solución que se le ocurría―Sé que no te sientes del todo cómodo con él, pero te aseguro de que es un gran chico y ante cualquier emergencia, podemos contar con su experiencia y materiales. Juyeon suspiró, analizando la situación. Juyeon y Jungsu no habían tenido una conversación más allá de un saludo, agradecimiento y una despedida, por lo que poca confianza habían logrado establecer más allá de paciente y médico. Pero debía admitir que el omega se sentía muy confortado cuando Jungsu estaba junto a él. No entendía el motivo, ya que era un beta, pero su omega se mantenía tranquilo cuando él estaba ahí y dejaba de llorar, a pesar de que su herida escocía ante las curaciones y desinfecciones de esta. Su lobo, a pesar de que no era pareja destinada de Hanju, se había enlazado obligatoriamente con el lobo del mayor, por lo que aquella separación dolorosa le había afectado en todos los sentidos, aunque no había existido jamás una unión de amor entre lobos. El humano podía estar muy enamorado, pero el lobo no lo estaría si su pareja no era la indicada o su destinada. Por lo que la idea de que los acompañara no era algo que le incomodara, en especial porque Jungsu era un gran amigo de la pareja. ―No me molestaría que nos acompañe, me siento tranquilo cuando él está aquí―comentó, haciendo que Dae sonriera en grande ante la felicidad de escuchar aquello, pero que también sintiera curiosidad. ― ¿Tu lobo se siente bien también? ―indagó, no sabiendo si el castaño le comentaría más al respecto, pero igualmente intentándolo. ―M-Mi lobo se siente muy bien cuando él viene, no sé el motivo, pero logra calmarlo sin mucho esfuerzo―se encogió de hombros, haciendo que el rubio se mordiera el labio inferior―No tenemos confianza al cien por ciento, pero no es incómodo estar con él. ―Eso es muy bueno, Juyeonie. Me alegra saber que es el correcto para seguir con las curaciones e incluso pueden llegar a ser amigos en el futuro―propuso emocionado, porque si había alguien en el mundo que pudiera agregar a la vida de Juyeon, definitivamente una de sus primeras opciones sería Jungsu―Es muy amigable. Dae sabía que el lobo de Jungsu se mantenía al tanto de todo a pesar de los supresores, ya que estos los utilizaba solamente para que su olor no se detectara, además de que se aplicaba aerosol para eliminarlo lo más posible. Por lo que el hecho de su el lobo de Jungsu lograba comunicarse con el lobo de Juyeon, era algo que le llamaba totalmente la atención, en definitiva. ―Sí, puedes decirle que nos acompañe―sonrió un poco más animado―Además, creo que entre más puntos de apoyo será mejor para mi lobo y para mí, porque el saber que la orden de restricción sigue en proceso es algo que no me deja tranquilo. Los procesos se estaban llevando a cabo y el más importante estaba por terminar, solamente estaban a la espera de que fuera oficial y se le comunicara a Hanju sobre este, para después informarle a Juyeon que estaba oficialmente protegido por la ley de Hanju. ―No entiendo por qué el proceso es tan lento―se quejó el rubio, haciendo que el castaño se encogiera de hombros―Pero donde vamos queda lejos de tu anterior edificio y él no podrá saber en dónde estamos de ninguna forma, así que intentemos no pensar en él por hoy ¿Sí? Juyeon asintió, porque realmente quería disfrutar ese día y no pasárselo teniendo miedo de que Hanju pudiera llegar, aunque sabía que esa inseguridad se mantendría en él a pesar de todo. ―Lo intentaré. Después de unos segundos más de charla, Dae salió del baño para poder llamar a Jungsu, sabiendo que estaba disponible, porque había hablado poco tiempo antes por Kakao con él. Juyeon se preparó mental y físicamente. No podía ponerse maquillaje sobre el lazo roto, porque Jungsu le había dicho que era contraproducente, por lo que no podía cubrirla de esa forma. Sin embargo, sí podía colocarse camisetas de cuello alto, cosa que ayudaba un poco. Los daños en su rostro sí habían sido aprobados para maquillarlos, así que estaban cubiertos por maquillaje, no siendo nada excéntrico, solamente para cubrir los daños. Se sentía mejor consigo mismo con el maquillaje puesto, definitivamente. Por lo que al menos saldría con un poco de confianza. Jungsu confirmó que podía ir, por lo que solamente esperaron a que llegara, prometiendo que llegaría en diez minutos y logrando llegar un poco antes. Lo que sorprendió a Juyeon cuando llegó, fue ver a un Dóberman de color café oscuro con manchas café claro, siendo bastante alto y con patas largas. Aquello hizo que su sonrisa se borrara, alejándose a pasos lentos mientras mantenía sus ojos sobre el perro. ― ¿Juyeonie? ¿Te encuentras bien? ―preguntó Dae al ver su reacción, ya que se veía realmente asustado, además de estar retrocediendo. Flashback: Sintió un punzón en su espalda que lo hizo jadear, el agarre que su pareja mantenía sobre su espalda siendo solamente una molestia más, pero era algo de lo cual no podía quejarse, al menos no en voz alta. Se encontraban con los amigos de su pareja, al menos los que eran sus amigos para beber y drogarse. No estaba cómodo ahí y se lo había dicho a Hanju, pero su pareja le había dicho que tenía que acompañarlo quisiera o no, aferrándolo dolorosamente para que no se le ocurriera el escapar o alejarse de él, porque ante sus amigos, eran la pareja más enamorada de todo el lugar. ―Es un perro para peleas, ha mandado a la mierda a todos sus oponentes y estoy ganando mucho dinero―dijo uno de ellos, quien tenía entre su mano la correa de un gran Dóberman, quien se mantenía a su lado firme. ― ¿Castiga a los malos? ―preguntó Hanju con una sonrisa de lado, la cual aumentó cuando el chico asintió, dándole unas palmadas fuertes al perro. ―Asusta a cualquiera. Hanju sentía el agarre de Juyeon sobre su cuerpo, además de que temblaba un poco, por lo que sabía que tenía miedo del perro. Eso le parecía divertido, por lo que quiso molestarlo un poco. ― ¿Cómo haces que ataque? ―preguntó, haciendo que el omega castaño se pusiera más nervioso, apretando su agarre en su pareja y acerándose más. ―Solo le digo “Ataca” y se lanza sobre lo que le señalo. Si solo quiero asustar al oponente, le digo “Ladra” ―dijo orgulloso. Juyeon mantenía su mirada sobre el perro, quien lo veía también. ― ¿Puedo intentar? ¿Crees que me haga caso? ―No creo, pero dime a quién quieres asustar. Hanju soltó la cintura de su pareja y se alejó, Juyeon intentó seguirlo, pero él lo empujó para que se quedara en su lugar. ―Una pequeña prueba con Juyeon. El omega negó rápidamente con la cabeza, pero se quedó en su lugar. ― ¿Estás seguro? Es tu pareja, hermano―dudó el dueño del perro. ―Solo una prueba, Juyeon no le tiene miedo ¿Verdad, mi cielo? ―preguntó con la mandíbula apretada, no siendo realmente una pregunta, porque solamente tenía una opción para responder o todo iría a peor. ―No tengo miedo―respondió con una mentira, pero siendo la única respuesta que no lo condenaría al llegar a casa. El chico vio por unos segundos a Juyeon y después se encogió de hombros, dándole unos golpes en el lomo al perro, quien se colocó sobre sus cuatro patas. ― ¡Ladra! ―gritó, haciendo que no solo Juyeon se asustara, sino que el perro se lanzara a ataque. El Dóberman era muy grande, por lo que al colocarse sobre sus dos patas y montarlas sobre el pecho del omega, este lo derribó, haciendo que cayera de espaldas al suelo. El perro ladraba de forma estridente, mostrando sus afilados dientes y dejando caer baba sobre el rostro de un aterrado Juyeon, quien se removía completamente aterrado, intentando quitárselo de encima. Hanju veía todo con una sonrisa, mientras su amigo comenzaba a angustiarse. Juyeon gritó de forma estridente cuando una mordida fue entregada en su hombro, por lo que el dueño del perro se levantó rápidamente y quitó a su mascota del omega. ―Puta mierda, lo mordió―se quejó el dueño mientras controlaba a su mascota, viendo con angustia a Juyeon, quien se había encorvado en el suelo mientras sostenía su hombro, llorando desconsolado por el susto y la mordida. ―Levántate, tenemos que ver eso de la mordida―dijo Hanju sin moverse, haciendo que el omega se mordiera el labio con mucha fuerza, levantándose por su cuenta con dificultad. Desde ese día, los perros grandes le daban mucho miedo a Juyeon y claramente eso había sido una oportunidad para Hanju, utilizando su miedo para poder manipularlo. Actualidad: ― ¿Juyeonie? Soltó un jadeo doloroso cuando pudo dejar los pensamientos atrás, tomando la mano de Dae y colocándolo frente a él, no queriendo escapar como un cobarde, pero no queriendo acercarse tampoco. ―M-Me dan miedo los perros grandes, en especial esa r**a―se quejó en alto, manteniendo su cabeza escondida en el cuerpo contrario, no queriendo ver. ―Pero Bam es muy amable y cariñoso, solamente tiene cuatro meses―dijo Jungsu con preocupación, colocándose delante de Bam para que el omega castaño no lo viera―Te prometo que no hará daño, solo te olerá y quizá quiera besarte un poco. Juyeon no estaba seguro de cómo era el crecimiento de los Dóberman, pero estaba seguro de que ese era uno grande y no comprendía cómo podía tener solo cuatro meses. ―L-Lo siento, pero no puedo. Hanju usaba perros para asustarme y q-que hiciera lo que quisiera, m-mandó a uno de esos a atacarme y me mordió muy fuerte―señaló a Bam―Su tamaño no era tan d-diferente. Sus ojos se habían llenado de lágrimas, las cuales fueron retiradas con paciencia por Dae, quien cada vez odiaba más a Hanju. ―Lo siento mucho, no tenía idea y lo traje porque no tenía dónde dejarlo―se disculpó con real pena, sabiendo que los miedos que Juyeon mantenían no eran poca cosa o algo para tomarse a broma, por lo que se arrepentía―Mi hermano estaba en mi casa y tiene un bebé, por lo que tuve que traerlo para que no lo llenara de baba. ―No te preocupes, no sabías―se encogió de hombros el castaño. ―Bueno, puedes quedarte a mi lado hasta llegar a la puerta, así estarás lejos de Bam―ofreció el omega rubio, manteniendo su agarre en la mano contraria. ―Sí. Juyeon tomó sus pocas cosas y comenzó a caminar junto a Dae, quedando a la derecha de este. Sin embargo, cuando llegaron a la parte donde estaban Jungsu, el cachorro comenzó a mover su cola de lado a lado, caminando hasta donde estaba Juyeon, siendo atraído por su aroma. Juyeon olía a frambuesa con limón en normalidad, desde que el olor a melón de Hanju se había ido de su cuerpo ante la separación. ―No, no, no―comenzó a quejarse bajito mientras corría hasta Jungsu, quien comenzaba a acortar la correa, para que dejara de moverse. ―Dame―pidió Kyubok la correa, haciendo que Jungsu se la tendiera, mientras el omega castaño se escondía detrás de su cuerpo. ―Se me acerca mucho―se quejó, colocando sus manos en los hombros de Jungsu, colocándose de puntitas para poder ver al cachorro, quien ahora era acariciado por Kyubok. ―Le gustas, al parecer. Se acercaba emocionado, a pesar de que hueles a miedo―explicó con una sonrisa, sintiendo el aroma asustado de Juyeon, al estar tan cerca. ―Me da pena escapar, pero el miedo es mayor―bufó. ―No te preocupes, quizá puedas intentar el acariciarlo un poco cuando volvamos, te prometo que es el cachorro más adorable e inofensivo. Es grande por la r**a, pero es pequeño―le dio una sonrisa de lado, el omega solo logrando ver la mitad de su rostro― ¿Te gustaría intentarlo? Apretó un poco los hombros del más alto, viendo con duda al cachorro, quien ahora tenía su rostro apoyado en la pierna de Kyubok, sus ojos cerrados mientras era acariciado. ―Lo intentaré.
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