Cuando regresó al departamento de Jungsu dio un enorme brinco de felicidad al ingresar, lanzando sus zapatos de forma desordenada ante la emoción que llenaba su cuerpo, para después tener que tomarlos rápidamente, ya que Bam había tomado el izquierdo como un prisionero y no quería que lo destrozara. Se sentía tan feliz, eufórico por haber ido por las calles sin pensar en que iba a morir ese día, a pesar de que el comienzo había sido un poco complicado, tomaba como un logro el haber llegado sin un ataque de ansiedad de por medio. Su psicóloga le dijo que tenía que aprender a agradecerse a sí mismo por los pasos que daba para mejorar en su vida, hacerse saber que todo lo que hacía requería un gran esfuerzo, desde levantarse de la cama, hasta salir a la calle sin demasiado temor. Porque cad

