Siempre sería suya

1354 Palabras

La rubia decidió ir a la oficina de Bruno y esperarlo allí; no podía hacer nada sin que él lo autorizara. Entró y lo primero que vio fue la puerta púrpura de la habitación contigua, esa donde tantas veces había sido "castigada" por él. Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar la última vez que estuvo allí. Fue como un flashback de cómo la había violado y golpeado repetidas veces. Cómo ella lloraba y suplicaba que ya no más, pero el castaño estaba fuera de sí. No supo si fue culpa del alcohol, las drogas o ambas en conjunto. Entonces decidió sacudir la cabeza para olvidar todo eso. —Vaya, vaya, ha regresado mi prepago favorita —Bruno entró altanero, mirando a Julieta de manera satisfecha. La chica se quedó sin levantar la mirada—. Te dije que te tomaras tu tiempo —bajó la voz, levanta

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