Odiado a muerte

1345 Palabras

Bruno cambió su expresión. Bradley lo sabía y rió ante su acertado movimiento. El hijo de puta estaba jugando sucio, el castaño lo sabía porque conocía qué hilos jalar en su posición. Le estaba tocando las bolas y eso lo estaba sacando de quicio, mucho más que antes. —Tú decide qué quieres que le diga —Bradley fue más directo, con una amenaza que podría costarle más que un simple enfrentamiento por Julieta. Sin embargo, seguía pensando que ella lo valía, le dijeran lo que le dijeran, él lo sabía. El azabache lo miró dominante; había dado justo en el blanco, su talón de Aquiles. El Mersh era un lugar donde se prostituían las mujeres, además de considerarse un delito. No tenía duda alguna de que habría más en la misma situación que Julieta, lo que lo convertía en un delito peor. Sería un

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