Un cálculo silencioso.

1821 Palabras

Rafael se acercó a Esmeralda, que ahora estaba recostada en uno de los sillones. Tenía el rostro entre las manos. Temblaba. Se arrodilló frente a ella. Le tomó las manos. —Estoy aquí. Taddeo es joven se va a recuperar. —¿Y si no despierta? —preguntó balbuceando—, no quiero que le pase nada malo… Esmeralda lo miró con los ojos húmedos. Se inclinó hacia él… y lo abrazó. Con fuerza. Como si necesitara algo a qué aferrarse. Rafael se volvió hacia uno de los escoltas con una orden clara: —Consigan un médico. Ahora. —Tranquila cariño, él será atendido por los mejores médicos, si es necesario sacarlo del país, lo haremos, no te alteres, no te veo bien, y debes ser fuerte. Esmeralda, no dejaba de llorar, tenía el rostro más pálido que nunca. Los labios resecos, la respiración irregular,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR