Una mujer dispuesta a pelear por él.

1603 Palabras

Rafael volvió al salón. Apenas dio un paso y se detuvo. La mesa de centro estaba vacía. El folder ya no estaba. Frunció el ceño. Miró alrededor, buscando con la mirada cualquier rastro de Esmeralda. —¿Esmeralda? —llamó. Nada. Caminó hacia la habitación, ella no estaba. Volvió al salón, esta vez con un nudo en la garganta que no supo cómo explicar. Fue entonces cuando una idea cruzó su mente como una descarga eléctrica. Marcó directo a seguridad. —¡Que venga el jefe ahora mismo! —ordenó. Menos de un minuto después, el jefe de seguridad: un hombre robusto, de mirada atenta y voz firme apareció en el umbral. —¿Dónde está mi esposa? —espetó Rafael. El hombre no vaciló. —Señor, la señora Esmeralda salió hace un momento. Ordenó a los escoltas que no la acompañaran. Tomó el auto perso

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