Sin cuerpo no hay crimen, sin arma no hay crimen, sin herida tampoco hay crimen; a final de cuentas con la ausencia de un elemento la transgresión no es total y más si hablamos de una vida humana, la vida de un semejante que es extinguida por otro, con motivaciones ajenas al entendimiento colectivo. Una notificación de persona desaparecida, arroja luces acerca de la identidad del cadáver en el parque, se trata de un sacerdote de una misión humanitaria, que estaba de regreso a Venezuela, el detective Silver al tener este dato, empieza a comprender el contexto del crimen y el informe que la Doctora Rose le había hecho llegar, ahora entiende la naturaleza de las contusiones internas. Todo gira hasta el sentido de una venganza en primera instancia. Ahora solo hay que buscar el culpable. Tod

