Pintare la luna de escarlata, la vestiré rosa o de violeta, coqueta noche a noche, sale insulsa y timorata sin nada de color que la avive. Luna, siempre luna de plata, camafeo de hielo, pálido arete de la noche, doncella de nieve retratada en la oscuridad por pintores, poetas y músicos. En mis sueños té coloreo con cálido amaranto, encendiendo reflejos solferinos, te invento morena, con luminoso manto, y no alba y exangüe, con veste de platino. ¡Te pintare luna de tono colorado, en creciente o menguante, de cara y de costado! Corren y corren hasta quedar sin aliento, ni la más mínima idea de donde estan, de repente con las manos en las rodillas, levantan la cabeza y visualizan una vía ferroviaria y escuchan el sonido inconfundible de un tren que se acerca a maxima velocidad,

