En ese momento una de las sombras, saca de entre la túnica negra una copa de oro la cual reluce ante los rayos de la luna, se acerca al charco de sangre y llenándola con la sangre derramada, sin quitarle la vista a Red, logra llenar la copa hasta la mitad, luego la segunda figura se acerca a la primera y sacando un botella de vidrio pequeña, vacía un líquido oscuro sobre la copa, y con una pequeña varilla de cristal remueve el contenido para obtener una mezcla homogénea, la primera persona se acerca lentamente a Red quien empuña el cuchillo con ferocidad se deja hipnotizar por esa figura la cual extiende su brazo para ofrecerle la copa. Dudando, y con un gruñido primitivo acepta la copa, -¡Bebe!, para que seas uno de nosotros- En muchas oportunidades la realidad supera la ficción, en un

