Cita (Primera parte)
Me mire en el espejo por segunda vez, e hice una mueca al ver la ropa que Heechul había escogido para mi.
-No –Le dije quitándome la camisa y la maldita falda.
-¿Por que no? Te ves bien así ...– Contestó -Además es tu primera cita debes de impresionarlo -
-¡No es una cita! –Grite un poco frustrado -Y no debo ni quiero impresionar a ese idiota –Agregue
-Oh vamos Hae –Se quejo blanqueando los ojos -No entiendo para que me pediste ayuda si no vas a usar nada de lo que te doy -
-Porque eres la única persona que por alguna extraña razón tiene ropa de chica ... y porque por tu culpa estoy metido en esto -
-Eso si que no –Se levanto de la cama -Yo en ningún momento te obligue a nada ... recuerda que fue TU idea lo de la apuesta -
-Da igual ...– Dije probandome unos pantalones -Ahora solo quiero que el idiota ese me deje de molestar de una vez y por todas -
-¿No sientes ni una pizca de nerviosismo por salir con él? -
-¿Por que lo estarías? -
-No te hagas el tonto –Me dijo serio -Cuando entraste al instituto me confesaste que te gustaba -
-Si ... me gustaba tiempo pasado –Conteste mirándolo -Ahora ya NO me gusta ...–
-Te ves tan seguro de lo que dados -
-Es porque lo estoy Hyung ...– Me mire en el espejo -Eso fue hace tres años, y solo fue un flechazo pasajero ... luego lo conocí mejor y me di cuenta que es un completo idiota -
-Si tu lo dices ...– Me dijo volviendo a la cama y sacando su celular. Lo mire a través del espejo y puedo observar su sonrisa de oreja a oreja que tenia -¿Con quien hablas? –Pregunte curioso acercandome a él.
-Con nadie –Respondió guardando su celular.
-Claro...y sonríes porque el celular te contó un chiste ¿no? –Le dije sarcástico -Anda dime con quien hablabas Hyung –
-¡No! –Me dijo sacándome la lengua -Ahora pecesito yo me voy...tengo cosas que hacer. Bye que te diviertas con tu novio –
-¡Hyung, NO es mi novio! –Grite escuchando su risa.
Me quite la ropa de nuevo y la deje sobre mi cama, me puse ropa más cómoda y salí de mi habitación. Fui a la cocina a preparar algo de comer y mire la hora, faltaban aún dos horas para que el imbécil llegara a mi departamento.
Cocine algo ligero y fui a la sala encendí la televisión buscando algo que ver; deje una película y me dispuse a comer. No se cuanto tiempo pase viendo la película pero en un momento crucial alguien tocó el timbre de mi departamento.
-¿¡Quien demonios viene!? –Pregunte levantandome sin dejar de ver la película.
Llegue a la puerta y abrí encontrándolo ahí justo enfrente de mi. Me miro con el ceño fruncido.
-¿Quien eres tu? –Me pregunto pasando a mi lado.
¿¡Quien se cree para pasar sin MI permiso!? Este imbécil.
-¿¡A donde demonios vas!? –Pregunte siguiéndolo con el ceño fruncido.
-¿Donde esta MI novia? –Me preguntó.
¿Tu novia? Por favor idiota, ni en tus sueños seré tu novia, ni siquiera conocido.
-¿Novia? ¿Que novia? –
-HaeRy...–Me contestó -¿Donde esta ella? Pero sobretodo ¿Que haces en SU departamento? –
-¡No te importa! –Le dije -Ahora vete de aquí...–
-¡No me voy a ir! –
Respira. Inhala. Exhala. Cada maldito segundo me arrepentía de no haberlo dejado que se tirara de la azotea, ¿que demonios pasaba por mi cabeza? Oh cierto, fue mi maldito buen corazón que tengo.
-Esta bien –Dije harto -¡Quedate aquí! Yo iré por ella a la habitación –
Me dirigí a mi habitación con rapidez. Maldición se me olvido por completo que ese idiota iba a venir, me cambie, me solté mi cabello y me puse un listón en el. Me mire en el espejo y respire antes de salir.
Llegue a la sala donde lo encontré con los brazos cruzados y apoyado en la pared.
-¡Oye! –Dije al llegar junto a él -Vámonos...–
-¿Quien es ese tipo? –Preguntó.
Lo ignore por completo y tome las llaves que se encontraban en la mesita de noche. Camine a la puerta pero su mano en mi brazo hizo que me detuviera.
-¡Contesta! –
-Primera idiota a mi no me grites...–Le dije soltandome -Segundo a ti no te interesa quien era él y tercero nos vamos o te puedes ir por donde viniste ¿entiendes? –
-Bien –Me dijo suspirando.
-Bien...–
Salimos de mi departamento, y nos dirigimos al ascensor. El camino hacia el auto era silencioso, llegamos al estacionamiento y vaya que mentiría si no dijera que me sorprendió su auto.
-Permiteme...–Dijo abriendo la puerta del auto.
-Se como abrir una maldita puerta...no me trates como una chica delicada que no lo soy –Dije subiendo al auto y cerrando la puerta sin dejarlo replicar algo.
***•••***
Llegamos a un lugar que era muy, y cuando digo muy es porque en realidad es MUY elegante.
-Podrías haberme dicho que vendríamos a un lugar así –Le dije mirando el enorme lugar.
-No le tome importancia...– Contestó sonriendome -Además siempre te ves preciosa –
¡Excelente! Me dije sarcástico en mi mente rodando los ojos en mi interior.
-Gracias –Dije secamente -¿Vamos a entrar o nos quedaremos como idiotas parados aquí? –
-No, vamos...–Me dijo tomando mi mano a lo cual yo me solté.
-Se caminar por mi sola, no necesito tu ayuda –
-Solo trató de ser amable contigo –
-No me importa –Le digo pasando a su lado.
Escucho sus pasos tras de mi, pero simplemente no le tomo importancia, lo que más deseo es que estas horas pasen rápido. El mesero nos guió hasta nuestra mesa, EunHyuk hizo el ademán de sacar la silla pero lo detuve.
-Puedo hacerlo EunHyuk –
-Pero yo quiero...–
-Si sigues con este comportamiento te juro que me iré...–Le dije -Pon a trabajar tu neurona que te queda y grabate esto: No soy como las demás chicas –
-Te han dicho que tu carácter es de mil demonios –
-Si no te gusta mi carácter mejor para mi –Le conteste tomando el menú.
-Es todo lo contrario...–Me contestó acariciando mi muslo -Me gusta tu carácter –Su mano subió un poco más.
O no. No esta haciendo lo que esta haciendo ¿cierto? Baje el menú y lo mire con el ceño fruncido, tome su mano apartándola de mi muslo.
-¡No me toques, maldito pervertido! –Le dije en voz baja -Vuelve a hacerlo y no respondo –
-Si definitivamente me encanta tu carácter –
Dios dame paciencia porque si me das fuerza lo matare, aunque si haces que me deje de molestar te prometo que iré a la iglesia todos los domingos...bueno quizás no todos pero iré solo desaparecelo por favor.
-Y...¿quien era ese tipo que se encontraba en tu departamento? –
Rayos. ¿Es que no podía mantener su boca cerrada por unos, no se, quizás para siempre?
-¡No te...! –
-Si, si me importa –Me interrumpió seriamente -Eres mi novia y...–
-Otra vez la burra al trigo –Me queje tocando el puente de mi nariz -EunHyuk...yo NO soy NI seré tu novia –
-¿Por que no? Soy guapo, sexy, tengo dinero...oye soy el hombre que cualquier mujer desea –
-Si pero no el mio –Le dije sonriendo -Y cree en mi cuando digo que NUNCA seras mi tipo –
-Y cree en mi cuando te digo que te haré cambiar de opinión –Me dijo.
Rodé los ojos y mire el menú. Pasado unos minutos el mesero llego a pedir la orden.
-¿Que desea ordenar señorita? –
-Una ensalada –Respondió EunHyuk por mi.
¿Ensalada? Ni loco, tengo hambre en estos momentos podría comerme una vaca entera si así lo quiero.
-No le hagas caso –Dije mirando al guapo mesero. Wow si era guapo, ojos azules y sonrisa matadora -Quiero un plato de carne a la plancha, una lasaña de pollo y una orden de papas a la francesa, o y también tu número por favor –
-En seguida les traigo su orden –Dijo, y juro que pude apreciar un sonrojo en su rostro.
-¿Como te atreves a coquetear con ese tipo en frente mio? –Gruño Hyuk.
-Es guapo –Conteste encogiéndome de hombros.
-¡HaeRy eres mi novia! –
Vaya que este idiota era necio. Preferí ignorarlo así que saque mi celular.
-No me puedes ignorar toda la velada –
-Si, si puedo –
Su mano tomo mi rostro obligandome a mirarlo, se acercó demasiado, para su propio bien y él de sus pelotas, y trato de besarme. El muy hijo de su mamá.
Me aparte de él, y mi mano fue a dar a su mejilla.
-Eres un imbécil –Le grite tomando mi chaqueta y alejándome de él.
-¡HaeRy! ¡HaeRy espera! –Me detuvo, me solté de su agarre.
-¿¡Que quieres!? –
-Perdón –Me dijo -No debí tratar de besarte pero es que tú me vuelves loco...pero te prometo que si te quedas no haré nada –
Una parte de mi me dijo que me fuera, pero otra parte, la parte que tenia hambre, me dijo que me quedara y comiera toda esa deliciosa comida que había ordenado.
-Si vuelves a tratar de hacer algo te juro que te dejare sin descendientes...–Amenace volviendo a la mesa.