–Señorita Callaghan. Levanté la mirada hacía la entrada de la habitación para ver quién estaba aquí. –Doctor Williams –sonreí y él entró. –Me sorprendió al saber que se encontraba aquí –se acercó –. Y me fue difícil encontrar un momento para que al fin estuviera sola, es usted una persona muy solicitada. –Ni me lo diga –rodé los ojos. Ya estaba un poco fastidiada de estar aquí, era muy difícil tener que levantarme temprano para poder tomar mi bolsa y colocar algo de maquillaje, intentar peinar mi cabello y parecer una persona decente para todos los que venían a verme y especialmente para Hans que no se movía del cochino sofá, se supone que era un empresario ocupado y aunque sé que intentaba ser amable, la presión que yo sentía al tenerlo cerca me tenía abrumada, ya hasta había ah

