Les tomó casi cuatro horas Arreglarme, que si no era el cabello, que el maquillaje, que las medias, que el vestido. Algo sorprendente porque el vestido me quedo a la medida. Me miraba al espejo una y otra vez. Es como los cuentos de hadas, cuando ves a la cenicienta transformarse en una preciosa princesa. Siempre soñé con este vestido de novia en el pasado, nunca especulé que algún día lo iba a lucir. Se me olvidó que las chicas me estaban observando y ellas, emocionadas, que hasta sus ojos se le cristalizaban al verme a mí modelar en el espejo el precioso vestido. — Creo que estoy lista. — Tranquila, la novia es la última que llega. No importa que el novio te esté esperando. — ¿Chicas, alguna de ustedes sabe en dónde será la ceremonia? — No lo sé, pero hay un todoterreno esperándonos

