Unos días después New York Lance Habían pasado días que se me hicieron eternos. La distancia fue un castigo que caló en la piel y en los huesos, y lo único que me sostuvo fue la idea de volver a verla. El momento en que el avión aterrizó y supe que ella estaba en la misma ciudad que yo, todo lo demás dejó de importar: los rumores, el trabajo, la rutina. Solo pensaba en Karina, en cómo sus ojos me harían olvidar cualquier ausencia. Cuando finalmente abro la puerta de mi departamento y la veo allí, todo se desvanece: el cansancio, las preocupaciones, el tiempo perdido. La abrazo fuerte, como si quisiera borrar los días sin ella. La siento reír contra mi pecho, y es en ese instante que sé que ya no existe nada más, solo nosotros. Y ahora estamos en mi departamento, en la cocina, prepara

