Sofi
Esto es una locura creer que él me va a ayudar, no me quiso en su vida con todo y Andy, no hay razón alguna para que me quiera ahora aunque si lo pienso con calma en el refrigerador de mi casa no hay nada para comer y la bebé debe tener hambre. Mi niña, debo saber como sobrevivir sólo por ella, no tengo empleo pero buscaré uno justo ahora, veré qué consigo comprarle con el poco dinero que tengo.
-Vámonos Andy -digo despertándola- Mami debe buscarse una vida para ti.
Salgo con la mayor cautela que puedo pero Jake ya está despierto. Y cocinando.
-Quédate a desayunar -dice mirándome como si fuera una súplica- traje alimento especial para Andy, ya sabes, cosas que comen los bebés porque al parecer no pueden comerse 500 gramos de carne.
Andy no ha comido una sola papilla sin conservador en su corta vida, me gustaría poder hacerle una con algunos cuantos ingredientes ahora que estoy aquí, supongo que lo de la carne ha sido una especie de chiste extraño pero me ha hecho muy poca gracia, al menos se esfuerza por intentar hacerme reír.
-¿Puedo prepararle una? -pregunto con temor a la respuesta- necesito que coma algún nutriente en sus primeros dos años.
Asiente y comienzo a cortar los vegetales, luego debo ponerlos a hervir y al final servirlos en el plato especial que compró para ella. Me acerco hasta ella y comienzo a darle de comer, es demasiado difícil sin su sillita especial, lo interesante de darle de comer a un bebé es que por un momento puedes olvidarte de todos tus problemas y pensar solo en ese momento, estar atento a sus reacciones o a lo mucho que rechaza la comida, si es la segunda opción anotas que no debes darle esa papilla y sigues probando con otros sabores, al fondo de la escena se encuentra Jake, supongo que está ansioso de que me marche, o peor aún: está ansioso de que me quede. Sinceramente no puedo decidir qué opción es peor.
Jake
Sofía ha pasado por tanto sufrimiento ella sola, aún no entiendo la razón exacta si podía haber ido por los documentos a mi casa, bueno, ya entiendo la razón, no quería verme y no la culpo; después de que se fue hubo momentos en los que ni siquiera yo quería saber de mi mismo. Llegué tan bajo desde que se marchó que mamá y papá se mudaron a mi departamento un tiempo para cuidarme y encargarse de que no muriera o enfermara.
Sofía ha cambiado: su cabello ya no brilla como antes, tiene bolsas en los ojos y la boca siempre la tiene apretada en una fina línea que parece no haber se reído en años, sus uñas son un desastre: están quebradas y lastimadas, no queda ni la sombra de la persona que era antes y aún así no deja de verse tan hermosa como la primera vez que la miré.
-Sofía -digo sacando la carpeta con sus documentos- creí que volverías por esto cuando te fuiste, puedes revisar la carpeta con toda confianza, te darás cuenta de que he conservado intactas tus cosas.
Ella lo toma y ni siquiera lo revisa pero lo resguarda en su bolso, confía ciegamente en lo que le digo aún cuando yo mismo pienso en mil motivos para que no confíe en mi, eso es lo único que la hace parecer de la alta sociedad: la confianza excesiva porque tiene suficientes recursos para resolverlo.
-Creí que tú irías detrás de mi -responde desviando la mirada al suelo, hace eso cuando quiere concentrarse y evitar llorar- supongo que fue algo tonto de mi parte pero deseaba desesperadamente que me explicaras la situación, que me dijeras que todo estaría bien y me amarías, sé que no te di tiempo de hacerlo y tampoco sabías donde estaba pero, una parte de mi deseaba que buscaras en cada rincón del mundo hasta encontrarme y poderme proclamar tu amor.
Bueno, no soy tan inteligente como para haberme dado cuenta de que ella deseaba eso pero ahora que está aquí ¿por qué no quedarme con ella? Hasta cierto punto aun no entiendo como ha pasado de ser una niña consentida a una madre trabajadora capaz de dar todo por su hija pero ya no quiero verla en ese estado, me importa más de lo que cree y quiero que ambas tengan una vida lo suficientemente cómoda para que duerman tranquilas, coman lo que deseen y Sofía vuelva a sonreír.
-Quédate -digo mirándola- quédense ambas y tengamos la vida que he deseado desde el momento en que te conocí.
Se que debe pensar que perdí la cabeza pero me la he pasado imaginando como era esa niña que estoy viendo sentada en mi sala de televisión, he deseado ver cómo Sofí cuida de ella y sobre todo he deseado ser parte de esa pequeña familia.
-Andy -dice Sofi sin siquiera mirarme- cielo, tenemos que irnos pronto.
No puedo ni quiero perderla, no me voy a arriesgar a verla irse de nuevo, tengo que encontrar alguna manera en la que vea lo mucho que la he necesitado sin parecer acosador. Quiero que vea las noches en vela que me gasté buscándola en lugares donde solo terminan las personas débiles, alegrándome de cada vez que iba al hospital solo para comprobar que ella tenia una salud buena pero se que me va a odiar en cuanto se entere de mi ultimo movimiento, quizá lo vea como el mas sucio y traicionero que he podido hacer.
-He sabido donde estabas todo este tiempo -confieso- sin embargo, nunca supe que deseabas que te encontrara y menos me imaginé que deseabas que estuviera contigo.
Sofi abre los ojos demasiado y temo que se salgan de su rostro como en película de terror barata.
-La ultima cosa que he hecho y que lamento mucho, la considero sucia ahora que lo veo es hacer que te despidan, nunca fue mi intención llegar tan lejos pero lo hicieron, esa era la ultima oportunidad que vi para acercarme a ti.
Sofi toma sus cosas, recoge a la niña del sofá y camina hasta la puerta.
-Si ha sido bajo -dice- pero no te preocupes, es el ultimo trabajo del que sabrás.
Sofi sale por la puerta y nuevamente estoy solo, haberlas tenido parecería un sueño si su perfume no permaneciera en el aire y si eso no me parece suficiente prueba los utensilios sucios pueden confirmar que por un segundo volví a tenerla cerca de mi.