A diferencia del primer encuentro, Rey estaba preparado. Se acercó a él y antes de que siquiera hiciera algo, un chorro de sangre empapó la pared que estaba junto a él. El corte de la yugular, fue precisa y mortal. Rey se mantuvo de pie, observando cómo la vida se escapaba en los ojos. La mirada vidriosa anunció finalmente que había muerto en un instante. Sólo quedaban tres más, así que tendría que apresurarse. Avanzó unos cuantos pasos y volvió a esconderse. Los dos escoltas restantes, estaban fuera del coche mientras comían unas donas. Hablaban con normalidad hasta que notaron la ausencia del tercero. Los intentos por comunicarse con él, fueron inútiles y justo en el momento de buscarlo, un destello metálico se abalanzó sobre ellos. El mismo resultado que el anterior. Sus cuerpos caye

