"¡Que vivan los novios!"

1293 Palabras
Se había llegado el día tan esperado, ese día tan especial para toda mujer, cuando te unes al hombre de tus sueños, al amor de tu vida, al hombre con quién deseas estar por siempre, en las buenas y en las malas, era tan emotivo porque desde temprano los nervios estaban al millón, no queríamos que algo saliera mal, tanto tiempo planeando el evento, mi mejor amiga andaba de arriba pa'bajo con todos los últimos detalles Se terminaba el tiempo y se estaba llegando la hora de que nuestras vidas cambiarán por completo, nuestras familias apoyándonos en todo, era de esperarse porque no todos los días se casa un familiar y era notorio de que todos estaban con los nervios, hablándoles a los señores del banquete, que por cierto la boda sería en un rancho, así que ya se imaginarán la comida que sería, por eso era de que estaban pregunte y pregunte, hasta parecía que ellos eran los que se casarían ese día, los músicos llegaron temprano y los del banquete hicieron acto de presencia también, así que ya era un poco menos la presión de que algo fallara Escasas dos horas para entrar a aquella iglesia donde frente a Dios se haría el juramento de amor leal y para siempre, miraba a nuestros familiares de la tercera edad y se anhelaba un amor igual al de ellos, de esos que hoy en día están casi extintos, llegaban los invitados para la misa y el cura que venía de la ciudad, el saludo entre todos, las risas, las bromas, las típicas bromas de: "Ahora sí a hacer lonche" Y ahí estaba él, tan guapo como siempre, su porte de todo un caballero, su sonrisa, esa manera de tratar a los invitados, sabía que sería la última vez que podría estar con él de esa manera, se me acercó y me saludó como a cualquier invitado con la diferencia que nuestro saludo incluía un beso en la mejilla, pero yo tuve que mover un poco mi cabeza para que ese beso fuese directo a los labios, le dije que me disculpara que no había sido mi intención porque fue muy notorio ya que algunos invitados miraron la acción pero no le dieron importancia porque sabían que éramos buenos amigos Me ofrecí a ayudarle a hacer sus últimas cosas antes de su boda, así que nos fuimos a la cocina donde echaría un vistazo al banquete, pero el banquete para mí, era él y tenía que probarlo por última vez, así que hice todo lo posible para que se manchara accidentalmente la ropa, a lo cual nuevamente pedí disculpas, dijo que no me preocupara, que sabía por dónde iba y que eso era un buen pretexto, así que me pidió acompañarlo al cuarto donde tenía sus cosas, no sin antes pasar por dónde estaba la novia esperando que se llegase el momento para dar el siguiente paso en su vida En cuanto nos perdimos de entre todos los invitados, me tomó de la cintura y me dió un beso que me dejó suspirando, sus manos recorrían mi cuerpo que aún le estorbaba la ropa que traía puesta, lo tuve que desvestir con una agilidad que no sabía que tenía, mi manos ya jugaba sobre ese pantalón que ya se le notaba el bulto que hacía su m*****o y él aprovechaba para jugar un poco con mi v****a que ya estaba mojada y ansiosa de sentir sus labios en ella, me quitó la ropa y al ver mis pechos a su total disposición no dudó ni un segundo en lamerlos, en morderlos, era como si me los quisiera arrancar para llevárselos de recuerdo Me llevó directo a la cama donde me puso en la orilla del colchón y se hincó para abrir mis piernas y empezar a jugar con su lengua en mi v****a, era un experto; dichosa mi amiga que se llevaría a ese gran casanova, mientras lamía mi v****a me metía sus dedos lentamente para que yo disfrutara aún más del momento, me pasaba sus dedos por mi boca para que los saboreara y así lo hacía, escasa una hora para que diera inicio la ceremonia religiosa y yo estaba dándole su despedida de soltero, era tiempo suficiente para que diéramos rienda suelta a nuestras bajas pasiones y no la íbamos a desaprovechar Se puso de pie y sin que me lo pidiera, tomé su m*****o con una de mis manos y de inmediato lo metí en mi boca para saborearlo, le pasaba mi lengua por todo su largo y ancho, le mordía un poco el glande para que disfrutara también él, mientras le seguía dando ese Oral lo miraba y notaba como con va mordida sus gestos eran llenos de excitación, el tiempo pasaba y cada vez era menos así que tenía que darme prisa, así que me levanté y me acomodé boca arriba para que él supiera que todo lo que estaba viendo sería suyo, se acercó y puso la punta de su m*****o en mi v****a sin meterlo porque le gustaba hacerme sufrir, sabía que me volvía loca cada que cogíamos Sin decirme nada, me penetró fuertemente y tuve que hacer un gran esfuerzo para no gritar de placer, me tapó mi boca y con su dedo índice me hacía señas de que guardara silencio, yo quería gritar como siempre lo hacía, quería que supiera que me estaba dando el placer que necesitaba, sus embestidas iban en aumento junto a la fuerza con la que las hacía, me estrujaba mis pechos, metía sus dedos en mi boca, a escasos metros estaba la novia esperando la hora de su unión matrimonial mientras el novio me estaba dando la última cogida y la estaba disfrutando, se detuvo un momento para cambiar de posición, a lo cual lo monté como una loca, como si ese fuese el último día de mi vida aunque prácticamente en la cuestión s****l junto a él, tenía que entender que sí sería la última Mis movimientos los aceleré porque estaba por llegar a un orgasmo y él se acopló a mi ritmo haciendo también él "mete y saca" mientras yo lo seguía montando, no quería que terminara pero tenía que terminar, aumenté un poco esos sentones que me estaba dando para poder terminar de la mejor manera, le apreté sus manos como señal de que ya estaba teniendo ese orgasmo y él seguía embistiendome, caía rendida en su pecho y sonreí con nerviosismo, él no había terminado así que me puso en cuatro para darme las últimas embestidas, pude sentir cuando estaba por terminar cuando apretó mis nalgas y segundos después sentí como me estaba llenando mi interior, terminó y se quedó segundos ahí dentro de mi hasta que su m*****o se puso flácido Lo sacó y le volví a dar un Oral para limpiarlo y que no hubiese rastro de lo que había pasado, nos pusimos de pie y empezamos a vestirnos, nos dimos el último beso, antes de salir de metió a duchar lo más rápido que pudo y de igual manera lo hice yo pero en el cuarto donde estaba hospedada, nos fuimos a la misa y como si nada hubiese pasado, todo normal; la ceremonia terminó y como era de costumbre al salir por la puerta principal, todos los invitados empezamos a aventarles arroz, se les notaba el gran amor que se tenían, todos contentos, todos alegres, esa sonrisa decía más que mil palabras, mientras caminaban hasta donde los esperaba el auto que los llevaría a recorrer las calles celebrando su unión Ya tocaba que pasaran por dónde yo estaba, así que no podía quedarme atrás y mientras les estaba aventando el tradicional arroz, también gritaba a todo pulmón: ¡Que vivan los novios!
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