— Ayuda, por favor, te necesito….
Hades corría a través de las sombras, escuchaba los gritos desesperados de Sophia sin poder encontrarla.
Su cuerpo aun estando inconsciente reaccionaba al tormento en su pesadilla, su cabeza la movía inquieta de un lado a otro, su frente sudorosa era constantemente secada por un trozo de tela por una preocupada Martha.
Hacía ya un día que le habían colocado el tratamiento para la infección y la fiebre no cedía, en la aldea el ánimo en general era de preocupación aunque mantenían la fé en su fortaleza.
— ¡Nooo!, ¡tengo que salvarte!...Sophia— , gritó saliendo del trance en que se encontraba.
Sus ojos se sentían pesados y tuvo que poner todo su empeño para lograr abrirlos, lo primero que vió aliviado fue el rostro de Martha quien se había convertido en una figura materna para él.
— Oh Dios, que alivio, que bueno que despertaste.
— ¿Qué ocurrió?, me duele todo.
— ¿No recuerdas lo que pasó?
— No.
— Fuiste al bosque en plena celebración del cumpleaños pues estabas tras Sophia quien para muchos estaba escapando y te atacó una bestia, en fin.
— ¿Dónde está Sophia?, ¿por qué no está aquí?
— Creo que primero debes recuperarte, ella pues… mejor luego hablamos sobre eso, por favor primero piensa en recuperar las fuerzas.
— Por favor solo dime, no me dejes en la oscuridad en mi pesadilla sentí que estaba en peligro.
— Bien, te lo diré pero con una condición.
— ¿Cuál?
— Por favor, no harás nada hasta que te estabilices, de otra manera no podrás ayudarla.
El lo pensó unos segundos y luego respondió,
— De acuerdo intentaré mantenerme sereno.
— Bien, se la llevó Lucas.
— ¡¿Qué?!, ¿por qué no lo impidieron?, además rompió el pactó y…
— Vino acompañado de un grupo numeroso de guerreros, para los lugareños ella era la culpable de la situación en que te encontrabas así que creyeron que no merecía ser defendida y Lucas la intercambió por antibióticos.
— ¿Qué? Y ¿quién autorizó algo así?
— Pues… Keyla, envió a dos de sus hombres de confianza a buscar medicamentos y Lucas solo aceptó con esa condición, sus motivos son claros tu vida estaba en peligro y solo quiso ayudarte.
— Luego resolveré ese tema, ahora lo más importante es ir por Sophia así que tal como te lo prometí, me respondre está noche pero apenas amanezca iré por ella.
— De acuerdo, entonces ahora solo siéntate e iré por algo de comer y beber.
— Por favor, avisa a Colin que estoy despierto, cuánto antes quiero que nos organicemos.
— De acuerdo.
Mientras tanto Lucas golpeaba insistentemente la puerta de la habitación que ocupaba Sophia sin obtener respuesta, — Abre por favor o me veré obligado a hacerlo a la fuerza— , la amenazó.
— Déjame en paz, no saldré de aquí y no quiero hablar contigo.
— No puedes permanecer encerrada eternamente o morirás, solo permíteme hablar, no has comido ni bebido nada en más de un día.
— No, simplemente déjame morir si ese es mi destino.
— No tiene por qué ser así.
De pronto un fuerte estruendo que provino de la puerta la aturdió, cerró los ojos, agachó la cara y como un reflejo llevó las manos a sus oídos para mitigar el sonido.
Fue sujetada por unos brazos fuertes y musculosos que la extrajeron del lugar de inmediato, era un hombre al que no había visto antes, —¡¿A dónde me llevan?!, ¿acaso crees que soy un objeto que colocas en cualquier lugar a tu antojo?
— Ya, no te daré la oportunidad de aclarar las cosas a tu manera, además no puedes continuar así pues te enfermaras.
Fue llevada pisos abajo, a un área totalmente distinta a la que tuvo acceso inicialmente, esto aparentemente correspondía a una antigua prisión, una mazmorra con algunas mesas y equipos que parecían ser de tortura.
— Déjenla en la silla y atenla por favor, además den la orden para traer algunos alimentos y bebidas.
— ¿Crees que en algún punto me quedaré aquí por mi propia voluntad?
— Soy un Don, se que tengo muchos recursos para hacerte mi sumisa, solo que quise no usar la fuerza, quiero crear un vínculo contigo.
— ¿Drogándome?, eso es la manera en que deseas conquistar.
— Eso solo es un medio para lograr que te dejes llevar por las sensaciones de tu cuerpo y que alcances un mayor placer con cualquier estímulo.
— ¿Te dió la impresión de estar necesitada?
— Todos lo necesitamos, es algo como comer, respirar, tu cuerpo estará mejor si lo recibe.
— Para mí debe haber una conexión, una relación, debe haber placer emocional además del físico, así que esto no funcionará conmigo.
— Podré convencerte, es una promesa.
En ese momento llegaron con una bandeja con lo solicitado una vez lo colocaron en una mesa, los dejaron nuevamente a solas, —Te alimentaré y luego descansarás.
— ¿Piensas tenerme prisionera aquí hasta que te acepte?
— Así es, aquí tendrás tiempo para reflexionar, será mejor si estás apartada del resto.
— ¡Desgraciado!
— Es por tu bien y el bien común, solo piénsalo, somos el futuro de este lugar es mi deber mantener el equilibrio, los hombres insatisfechos son peligrosos, su naturaleza no les permite mantener temporadas de sequía.
— ¿Y usas a todas esas mujeres?
— Lamentablemente la llegada de viajeros han sido desproporcionada, diez a uno a favor de los hombres.
— ¿Qué te da el derecho de decidir por ellas?
— Hace un tiempo, las oleadas de violencias se volvieron incontrolables, se mataban en retos absurdos para hacerse de una mujer, algunas veces por celos terminaban muertas en fin solo puse orden.
— Esto es una aberración.
— Pero ahora estás aquí y la única manera de mantener exclusividad es siendo mi pareja.
Aquello era similar a lo que le dijo Hades pero había una diferencia importante, el no creaba zombis que obedecieran estimulados por drogas, cada quien era libre de vivir a su manera.
— No estoy de acuerdo y nunca lo estaré.
— Vamos a alimentarte.
— Nooo— , giró la cabeza de un lado a otro impidiendo que colocará algo en su boca del alimento.
— ¿Que haces?, debes comer.
— No permitiré que me drogues
— Esta vez no tienes donde escapar— , tomó su cara con fuerza y la obligó a beber lo que parecía ser un zumo.
Al amanecer, Sophia despertó con dolor de cabeza y confusión, estaba en una cama a medio vestir y se levantó asustada tapándose con la sábana su recién descubierta desnudes.
“No por favor, que no se haya atrevido a abusar de mi”
En ese momento salió del baño Lucas y la miró con una sonrisa en los labios,
— Buenos días, preciosa, que bueno que despertaste, lo de anoche fue tan especial que he estado ansioso.