Barbra. —Vino, vino —digo mirando a Ric con preocupación —. El jefe vinooo. Ricardo voltea a mirarme —Barbra. Se sabe muy bien que el jefe y tú no se la llevan. Pero debes ser decente y consiente de tú error. Ósea que debes ir a su oficina y hablar con él. Afirmo con lentitud —Si… yo lo haré. Lo haré después del almuerzo. Me cubres mientras lo hago. —Si, está bien —comenta él —. Pero se sincera y dile la verdad sobre la canela. De ese mismo modo como el señor Masson y tú están consientes que se odian. No es necesario que estés con rodeos. Sin responder y nada más que mirando asiento. —Bien. Los dos bajamos del auto y nos fuimos en dirección al la cocina y de allí nos dirigimos a nuestros respectivos lokers. Dejamos nuestras pertenencias en los casilleros, para después volver de

