Barbra. —¿Qué? —inquiero deslizando una sonrisa. —¿Realmente lo harías? —levanta las cejas algo sorprendido. Parpadeo —¿Realmente tú lo harías por mi? —inquiero. —Bueno… si. Creo que no tendría problema —pestañea aún sorprendido. Ensancho mis labios —Esplendido. Si llega ese momento, sabes que eres ya el elegido. Además eres bueno en matemáticas y muy sociable. Juntos traeremos a un niño puto —desvío la hasta la presencia de Travis y Jon, quienes salen del pasillo de la oficina. Mientras conversan con seriedad y concentración, mirando con atención la cocina. —Uy… llego el jefecito —expresa Ricardo para mi en voz muy baja con tono bromista. —Si… ya veo —pronuncio calmadamente y estiró mi mano hasta donde se encuentran los guantes. —Jum… tu “está bien” no me convence al ver es

