2.Un encuentro embarazoso

950 Palabras
Capítulo dos. Un encuentro embarazoso. Enseguida, el sujeto salta encima de mí y con su enorme mano me tapa la boca. Yo sigo pataleando hasta que me doy cuenta de la cercanía de nuestros cuerpos y con mi pataleta lo único que hago es restregar mi semi desnudez contra su fornido cuerpo. Así que me detengo y me sonrojo por segunda vez en el día. Él, al ver que paro de patalear, me suelta poco a poco como esperando alguna reacción de mi parte; pero yo apenas puedo moverme o respirar. Estoy en completo shock. Cuando se convence de que no voy hacer nada habla por primera vez—: Wow, me preguntaba qué tenía esta empresa que no tenían las mías. Y ya lo encontré: hermosas mujeres desnudas en los baños, una muy buena estrategia la de Robert, a decir verdad —me dice con cinismo este hombre—. Discúlpeme, señorita; no sabía que estaba esperando por mí —al principio no entiendo, pero después recuerdo que estaba esperando a Hannah y le dije que se había demorado. Uff, mi día no para de mejorar—, pero no se preocupe, ya llegué; así que dígame dónde me siento para que usted haga su trabajo. ¿O lo prefiere de pie? —me pregunta y puedo notar el tono de burla en su voz. > > — Mire, señor; le voy a pedir amablemente que salga del baño de MUJERES. Yo en ningún momento lo estaba esperando a usted, solo lo confundí con mi amiga. Tampoco en esta empresa se hacen ese tipo de cosas que usted insinuando. Y antes de que me vea obligada a sacarlo con mis propias manos de aquí, le aconsejo que lo haga por sus propios pies —le digo bastante molesta, pero con educación. Mi ira va creciendo a cada segundo, no soporto ese tipo de comentarios. — ¿Ah, no me estaba esperando a mí? —inquiere cínicamente, arqueando su ceja y antes que yo pudiera responder, sigue hablando—. ¿Ya tenía otro cliente? Vaya, mis más sinceras disculpas. Usted dígame a qué hora me toca a mí para salir de inmediato y poder regresar cuando me indique, así no tendrá que esperarme la próxima vez. ¡No! Hasta aquí llega su falta de respeto y sus burlas. Le suelto una bofetada que me duele más a mí que a él, pero no se lo demuestro. Lo miro directamente a los ojos, esos ojos azules que solo pueden ofrecerme todo lo contrario que los de Tony; estos gritan >, >. Esas aguas tormentosas me dan la sensación de que soy un náufrago a punto de hundirme en medio del océano. Con toda la ira que llevo adentro, le grito sin medir las consecuencias—: Mire, pedazo de neandertal, salga ahora mismo si no quiere que le vuelva a virar la cara con otra bofetada. Al terminar de decirle aquello, noto como su mirada se oscurece y me toma de la mano para acercarme bruscamente a él. Nos miramos en silencio por lo que parecen horas. Nuestras respiraciones se escuchan por todo el baño; nuestros alientos cortados se entremezclan y cuando sus labios se entreabren para decirme algo, entra Hannah con la ropa salvándome la campana—: Vane, aquí está la ropa. Creo que te quedará algo ajustada, pero será mejor que eso que tenías puesto, perdón por demorarm… —se detiene cuando ve al neandertal y a mí tan cerca, lo cual me hace reaccionar. Con rapidez le empujo para que me suelte. Aunque no lo muevo ni tres pasos, logro separarme un poco. Él me lanza una mirada furiosa por última vez y se larga del baño. Hannah y yo nos quedamos viendo la puerta por varios segundos hasta que regreso al presente. — La ropa, Hannah; que estoy atrasadísima. De esta Weyler me mata —ella me da una mirada, la cual identifico rápidamente; es la mirada de >. Me tiende la ropa y empiezo a vestirme rápidamente. Y sí, el vestido rojo escotado me queda bastante apretado, lo que me impide usar el horrible sujetador. El vestido es hermoso, no lo voy a negar; solo que no soy de usar esto en el trabajo, pero es lo que hay. Le agradezco a mi amiga y le digo que se lo devuelvo mañana. Salgo prácticamente corriendo del baño y al llegar a mi escritorio, observo que el señor Weyler está en la puerta con otra persona. Seguro que es el nuevo socio importante de la empresa, que vendría hoy para una reunión. > > Cuando mi jefe nota mi llegada enseguida me habla—: Señorita Anderson, veo que ya recompuso su estado —me comenta a la vez que repasa con la vista mi cuerpo envuelto en el apretado vestido—. Le presento a nuestro nuevo socio, el señor Ivanov. Señor Ivanov, le presento a mi secretaria y asistente personal; la señorita Anderson —no puedo creer que tenga tan mala suerte, esos ojos peligrosos vuelven a estar sobre mí. — Un gusto volver a verla, señorita Anderson. Llámame Alexandre —se queda viéndome unos segundos. Puedo notar en su voz un acento que reconozco como ruso y cuando creo que esto no puede empeorar, le veo sonreírme con expresión burlona—, o también puede llamarme pedazo de neandertal; como más le guste, señorita bragas de zanahoria —añade en un susurro. >
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR