Lidia miró a Rubí con odio, todos estos años desconfiando de Sarah, es más, Rubí era quien más insistía en el engaño de ambos, y ahora resultaba que fue ella, la misma Rubí, quien pretendió acostarse con su marido y no sólo con él, también con su hijo David, mientras pregonaba a todo el mundo su eterno amor por Sebastián, su lealtad y fidelidad. Ahora se daba cuenta que la única que realmente amaba a su hijo era Sarah, lo esperó durante 8 años pacientemente y sufriendo por las cosas que hacía Sebastián. Ahora la había perdido, ahora estaba con Álvaro y se veía feliz y tranquila. A su pesar, Lidia pensó en que ella merecía ser feliz. —Tía… —Rubí se acercó a Lidia, pero ésta se apartó de ella como si apestara. —No te acerques a mí, eres una víbora —dijo Lidia enojada. —No es verdad, l

