La vida puede cambiar de diferentes maneras en un abrir y cerrar de ojos, algunas veces es más probable que para bien, pero el mal siempre es una latente, el tormento no puede durar una eternidad, nadie merece sufrir de cualquier modo o eso pensaba aquella tarde caminó a su propiedad. Las escenas vividas en aquellas instalaciones mi conciencia las juzgaba, había sido agresivo e irrespetuoso con ciertas personas, qué tal vez no lo merecían, pero, ¿Quién eran ellos para hablarme de ese modo?, ¿Quién era yo para responderles en ese tono?. Las situaciones no fueron las mejores, tal vez mi peor momento de todo el año. —fue un día largo, debe estar agotado...— a mi lado aquel sujeto de nombre Carlo llevaba el volante, parecía haberse aprendido el camino de regreso. —Carlo, le puedo pedir u

