—Nia… Bastian— una pareja desconocida para Noah se acercaba a ellos, sus pasos eran elegantes, distinguidos, del mismo modo todos parecían capturar aquel momento mágico de su entrada, con rapidez Noah dejó aquella copa vacía. —Él es Noah— lo presentó Nilüfer con una sonrisa alegre, aquella mujer parecía importante en su vida— pensó el universitario. —Es un gusto, Noah Scott— se presentó con un apretón de manos para ambos, la mujer era parecida a su falsa amada. —El gusto es nuestro Noah, es bueno que Nilüfer haya superado todo y esté creyendo en el amor de nuevo— murmuró esta al recostarse en el hombre serio a su lado, parecía disgustado por tener que estar ahí, y no era un secreto, Bastian prefería estar en otro lugar que no fuera cerca de los Smituz. —Felicidades a ambos— se dedicó

