—Has despertado temprano— miré en su cuerpo resbalar aquellas gotas de sudor, Noah, su cuerpo había cambiado y todo gracias al deporte. Sin importar su estado sudoroso este caminó a mi colocándose en un extremo de aquella cama, nuestra cama en el pasado. —Suelo levantarme más temprano, no te preocupes mucho por mí, ¿Cómo te encuentras tú?— cerré los ojos, adormecida. Había tomado el mejor sueño en mucho tiempo, me sentía sana y con gran felicidad, estaba con él, tendríamos un hijo, esperaba que se pareciera a él, que fuera como él, un hombre decidido, un hombre honesto y bueno. —Bien, no debes quedarte si no quieres— respondí al verlo acariciar mis piernas, ¿Estábamos haciendo bien?, o siendo egoístas, con temor miré la habitación, estaba perfectamente ordenada. —Voy a quedar

