Sintiendo como una dolorosa tensión estaba creciendo rápidamente con cada segundo que transcurría, Jagger finalmente logró apartarse de Agata, logrando que esta cayera al suelo con un quejido doloroso. —Sé que te gusta rudo, pero debes de cuidar mi cuerpo si piensas ocuparlo esta noche —se quejó la omega. —No es lo que crees que es —anunció el alfa, e inmediatamente se retractó de sus palabras al contemplar los hermosos ojos de su chico, reflejando nada más que dolor y traición. —Es totalmente lo que crees, me llamó para pasar su celo con él porque dijo que no eres suficiente —se burló Agata, levantándose del suelo. —Sabes que eso es una mierda, gatito, hace solo unos minutos estaba hablando contigo por teléfono —le recordó sintiéndose por primera vez nervioso en su jodida vida. Spenc

