Acomodando la bolsa de su compra en una mano, Spencer salió de la tienda escuchando la característica campanita en la parte superior de la puerta. Caminando, el omega no pudo evitar sonreír al contemplar como algunos árboles ya se comenzaban a vestir según la estación en la que se encontraban y amaba totalmente los colores otoñales que estaba cubriendo las calles en ese momento. Deteniéndose en el semáforo, Spencer aprovechó para abrir la caja con su compra y capturó una deliciosa rosquilla con relleno sabor a fresa, lamiendo sus labios, sintiendo como su boca se hacía agua por probarla, el omega le dio un gran mordisco y tarareó felizmente ante la combinación de sabores que explotó en su paladar. Cuando el semáforo finalmente cambió dándole el paso, el omega cruzó la calle con una felic

