Capítulo 5 Licor para olvidar

1632 Palabras
Con los ánimos por el piso seguí a Mónica por la tienda, donde después de comprar comida chatarra entro al área de bodegón, donde compro todo tipo de licor que se le ocurrió y que pensó que yo podía necesitar para olvidar a Manuel, pero ni que me beba un destiladera completa yo olvido a mi esposo. No comente nada de eso solo deje que ella hiciera lo que quisiera, así que después de comprar todo volvimos a mi casa, los chicos me esperaban en la entrada. Ellos no venían a mi casa  desde que me case con Manuel, pues a mi esposo no le gustaba mi amistad con ellos, por eso me limitaba el trato con ellos. - Hola Kar. - dijo Robert abrazándome y dando un beso en mi cabeza. Respondí el gesto no con tantos ánimos como él, pero si con cariño. - Karen.- dijo Cris cuando me solté del brazo de Robert y él ocupo su lugar. - Cris- dije a modo de saludo ocultado mi cara en su pecho para tratar de que mis lágrimas no salieran nuevamente. - ¿Karen te encuentras bien? -pregunta Karol situándose a mi lado también para abrazarme, ella si era bella, era alta, delgada, rubia y unos ojos color miel, que no le restaban atractivo, era mi amiga pero en estos momentos me hace sentir más miserable con su presencia ya que me recordaba lo que no soy… bella. - Estoy....bien chicos. - dije y tome una bocanada de aire para evitar que mis ojos se humedecieran nuevamente. - Entremos - dice Mónica abriendo las puerta de mi casa, ella era como mi hermana por lo tanto mi casa era como si fuese de ella también. - Y bien ¿a qué se debe la reunión? Y más aquí.-  Dijo Robert viendo el lugar un poco asombrado. - Si, ¿a qué se debe? Es primera vez que entramos aquí desde que Karen se casó.-  dice Cris apoyando a Robert, mientras Karol se mantenía callada. - Chicos.... este… Manuel. - dije y empecé a llorar sin contemplación alguna. - Hey... hey… que paso Kar… ¿Por qué lloras? Pregunto Robert acercándose a mí. Me oculte en sus brazos nuevamente, mientras ahogaba mi llanto en su pecho, mis amigos eran más que eso, eran mis humanos, no de sangre pero si de vida, de lucha y superación en esta vida que nos tocó vivir. - Deje todo en la heladera- dijo Mónica entrando a la cocina. - ¿Karen, que ha pasado? -dijo Cris con un tono preocupado mientras yo aún seguía en los brazos de Robert. - Manuel... - intente decir nuevamente pero mi voz se fue apagando, se formó un nudo en mi garganta que me impedía respirar y hablar. - Yo le explicaré.- dijo Mónica mirándome... Asentí dándole a entender que estaba de acuerdo, aunque ella estaba era afirmando no preguntando. - Resulta que el idiota de Manuel le dejo.-  dijo y pude ver el asombro en el rostro de todos- anoche cuando llegó después de festejar con nosotros. Que por cierto tu no fuiste Karol ¿Dónde estabas?- Pregunto Mónica a Karol, esta se puso nerviosa y miraba a todos lados, como buscando una excusa.- bueno no importa, al menos no a mí- siguió hablando Mónica- en fin anoche cuando llegó Karen a su casa, él no estaba, ni sus pertenencia, se fue sin dar ninguna maldita explicación, sin dejar aunque sea un maldito papel, el muy cobarde. - Cuando vea a ese desgraciado lo mataré. - dice Robert tomando mi rostro entre sus manos y mirándome a los ojos - no llores Kar ese idiota no merece ni una sola lágrima más tu vale mucho y él no lo supo valorar - dijo limpiando mi rostro. Como si eso fuera tan fácil… dejar de llora por una persona que amas y que te abandono sin dar una explicación, sin un ¿por qué? y como si fuese tan fácil dejar de amarlo de un día al otro. - Robert tiene razón Karen, y nosotros estaremos aquí para ti. - dijo Cris y entre los dos me abrazaron, físicamente me sentía protegida, pero interiormente mi corazón estaba vacío, solo y a la deriva como un barco en altamar. - Él no era para ti.- dijo Karol aún desde su posición... lo que no sabía era si lo que había dicho fue porque él no era bueno para mí o al contrario. Karol nunca ha sido muy expresiva y explícita que digamos y yo nunca he buscado en entenderla Les agradecí a todos por su apoyo y sin decir más nada, pues mi amigos sabían que en situaciones así las palabras están de más, empezamos con el desmadre por el despecho, comenzamos comiendo helado directamente del envase mientras veíamos una película rápido y furioso 7 no quería nada romántico, a partir de ahora el amor ya no existe para mí. Luego empezamos a beber y comer comida chatarra, la comida se acabó rápido así que seguimos con el licor. Karol no bebió mucho, y se retiró a eso de las 11 de la noche, según tenía algo que hacer y me daba igual, en este tiempo que estuvo aquí no es que fuese de mucha compañía, se la paso en el teléfono metida y no comento mucho. Robert se quedó dormido en el suelo, llenado mi alfombra de baba. Cris término dormido sobre la encimera de la cocina y Mónica en el mueble con la cabeza colgando y yo me fui a mi habitación a llorar, ni que me bebiera todo el licor del mundo dejaría de pensar en Manuel, y mucho menos el dolor pasaría, beber me causaba todo lo contrario,  lo recordaba más y el dolor se profundizaba más en mi corazón, corazón que quería arrancarme del pecho. No sé a qué hora me dormí, los chicos a las 7 de la mañana se fueron pues tenían que trabajar, le hice creer que yo también iría a mi trabajo, pero en realidad lo menos que quería era eso, quería estar sola y revolverme en mi dolor ya mi apodo de risitas no pegaba conmigo, parecía un zombi y no quería dar explicación a mis compañeros de porque estaba así. A medio día desperté nuevamente, mire mi celular y tenía varios mensajes de mis amigos donde me preguntaban ¿Cómo seguía?, y a todos les conteste igual, "que me encontraba mejor y que estaba trabajando". Luego de eso, fui al baño y me vi nuevamente en el espejo y ni apariencia no era mejor, tenía los ojos hinchados y rojos, mi cabello era un desastre, parecía que unos pájaros decidieron hacer nido en él, creo que si me fijaba bien encontraría los huevos o sus pichones. Recogí mi cabello en una coleta alta y mal hecha, me coloque un pantalón holgado y una sudadera con capucha, y una pantuflas de perro y salí a la calle, me importaba una mierda mi apariencia. Camine una cuadras y compre todo el licor que puede, es decir 6 botellas de whisky, 8 de vodka, 5 vinos, 6 sangrías, 6 tequila, y cervezas mucha cerveza,  tuve que pagar a un taxista para llevarme todo eso a mi casa e inventarme que tendría una fiesta, pues la cara que puso a ver tanta bebida fue épica y me dio un poco de pena. Tal vez lo que bebí anoche fue muy poco para olvidar, eso fue lo que pensé al comprar el licor. Tal vez si bebo más el dolor pase y el olvido me abrace, tal vez si bebo más cupido se apiade de mí y saque esa flecha que clavo en mi corazón con el nombre de Manuel. “Chicos estoy bien, pero necesito tiempo, agradezco todo lo que hacen por mí, pero necesito estar sola, cuando me sienta mejor los buscaré, por ahora solo le puedo pedir que me dejen estar sola, necesito salir de esto sola… gracias los quiero". Ese fue el menaje que mande al grupo de w******p antes de apagar el teléfono y olvidarme del mundo por un tiempo. Después cuando el dolor mitigara y ya superara el abandono de mi esposo, saldría a buscar empleo, porque estaba segura que después de eso, el señor Andrés no querrá saber nada de mí. -*- Es lunes nuevamente, una semana a pasado y aún sigo igual, no he dejado de pensar en Manuel, el dolor no ha cesado, y el licor se acabó y fui por mas y ya esta segunda tanda se está acabando y no ha ayudado nada a sanar mi corazón. No pudo ni levantarme del sofá así que duermo aquí, hay cajas de pizza y botellas esparcidas por todo el suelo, no me he bañado ni peinado en todo este tiempo, "para que si no tengo nadie a quien mostrárselo" pensaba, así que no tiene caso hacerlo. Aún sigo sin saber nada de nada, no he podido aclarar el por qué Manuel me dejo pienso, pienso y sigo pensando y aun no veo que haya hecho algo malo para causar su abandono, tengo tantos por qué de todo esto que aún no logro aclarar, y ahora tendré que salir de nuevo de mi cueva, el licor se está acabando y necesito más, si no me da una cirrosis hepática,  entonces que me dé un coma etílico, tal vez así deje de sentir. Tocan a mi puerta, y sosteniéndome del mueble, y luego de una mesa para después apoyarme de la pared logro llegar hasta la puerta donde alguien toca insistentemente. - Peroooo... quiiiiienn... tocaaaa... mi pueerrrr.-digo arrastrando las palabras y abriendo la puerta de golpe, quedado muda de la impresión a ver quién se encuentra parado frente a mí...
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