Al llegar al hospital. Rebeca, Antonio, Gladiola y Félix esperaban. Angélica estaba apartada de ellos, estaba muy nerviosa. Luego de media hora, por fin, el doctor se acercò a ellos. —¿Cómo está mi padre? —exclamó Antonio. —Creemos que su padre tuvo una especie de infarto cerebral, y eso provocó que perdiera el conocimiento, estamos haciendo estudios, pero, es probable que su padre permanezca en estado de coma. —¡¿Coma?! ¿Qué? —exclamó Gladiola desesperada, con ojos llorosos—. ¿Cuándo va a despertar? ¿Cuándo irá a casa? —No lo sabemos, podría ser días, semanas, meses, incluso… —¡No! No puede decirme esto —Gladiola lloró Angélica estaba abrumada. «¿Cómo pudo pasar esto? Él ni siquiera ha cambiado el testamento a mi favor, ¡no puedes morir, Conrado Nolan!», pensó. —¡Debemos bus

