¡Qué demonios!

1708 Palabras

Joder. No tenía sentido, honestamente. No tenía ningún maldito sentido volver a mirar la hora, ni agarrar mi teléfono de nuevo o fingir que dormiría. Dormir era una mentira. Una cruel maldita fantasía que seguía contándome mientras mi cuerpo palpitaba, mi coño dolía y mi piel ardía como si alguien la hubiera incendiado desde dentro. Mis extremidades no se quedaban quietas. Mis piernas se estremecían. Mis pies seguían flexionándose. ¿Mis dedos? Todavía hormigueaban. Cada vez que cerraba los ojos, no veía sueños. Lo veía a él. Al Alfa Damon. Papi. El hombre cuya voz ya me había roto desde el otro lado de una puerta. Que ni siquiera me había tocado y, aun así, me dejó temblando con tres orgasmos que apenas rascaron la picazón que me había puesto. Me moví en la cama, y mis muslos se pegaron

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR