Nadie puede dormir esa noche, pues el día que se viene será decisivo y nada fácil. Y todos lo saben, incluso sin saber que Harry ha cambiado los planes al último minuto, pero él sabe que es lo mejor, que de poder lograrse significaría una gran ventaja en esta guerra, y poder además de mantener a salvo a todos, encontrar a Gemma y llevarla a vivir con él, como siempre quiso. Esa mañana Harry decide no desayunar, tan solo una taza de té y repasa mentalmente el plan, espera que todo salga bien, y que su sacrificio valga realmente la pena. Está confiando en alguien que no conoce del todo, pero algo dentro suyo le pide a gritos que crea, que no sucederá nada malo, al contrario, solo pueden venir cosas buenas. Respira hondo y se echa en la cama nuevamente, debe dar la apariencia de alguien que

