Me sentía más liviana desde que había hablado con Liam, como si me quitase un peso de encima. Lo amaba, de verdad lo hacía, pero todo tiene su tiempo y espacio, y no estaba convencida de que este fuese nuestro momento para convivir. Debía darle las gracias a Logan por eso. Hablando de Logan, no hablábamos desde que llegamos a Nueva York, no sabía cómo había llegado desde la camioneta hacia mi cama, pero sospechaba que él había sido el responsable. No pude preguntarle porque me estuvo evitando las últimas cuarenta y ocho horas. En fin, la cuestión era que, si había hablado con Liam y tendría tiempo de graduarme, decidirme a que me quería dedicar y tal vez hasta probar vivir sola antes de mudarme con él, respetaba eso y yo apreciaba que lo hiciese. All me había llamado para ponerme a

