-...así que tengo tiempo hasta el lunes para aceptar el trabajo- Liam no dice nada, su sonrisa al comienzo de la historia se había borrado en este punto. Estábamos en su habitación, estuve todo el día pensando cómo se lo diría, está decisión no solo cambiaba mi vida. Había muchas cosas en las que pensar y muy poco tiempo, días solamente. Él estaba sentado frente a mí en su cama, estaba mirando al suelo, parecía estar en otro planeta. -Seattle- Suelta unos segundos después. -Seattle- Repito asintiendo. -Entonces si habrá tres mil kilómetros de distancia entre nosotros- Dice levantando la mirada. - Pero ni yo estaré en San Francisco ni tú en Filadelfia- Repone fijando sus ojos en los míos. -¿Cuánto tiempo será? -No lo sé, si me va bien supongo que... mucho tiempo- Suspiro, él sonrí

