Mi cabeza dolía como el infierno, aún estaban pasándome suero por intravenosa, cosa que me daba mucha impresión. Liam se había quedado dormido hace unos minutos sobre el sofá a mi lado, de todos modos, seguía sosteniendo mi mano en la suya. Hacía más de ocho horas que estábamos aquí, Max tuvo que luchar contra All y Josh para que fuesen a descansar, lo intentó también con Liam, pero no hubo manera de que se fuera. Acaricié su cabello rubio, despeinado y suave como de costumbre. Alguien tocó la puerta, por lo que me detuve. -Está abierto- Digo observando la puerta, Scott me da una sonrisa cansada antes de entrar. - ¿Sigues aquí? - Pregunto palpando la cama a mi lado para que se siente. -No podía irme sin saber si estabas bien- Responde sentándose. - Vas a matarme un día de estos, M

